Cartel de espejos

Leonardo Zuloaga y la economía regional en el siglo XIX

Leonardo Zuloaga  de origen vasco, casado con Luisa de Ibarra fue el  hombre que estableció las bases para el futuro desarrollo y auge  económico de la Comarca Lagunera en la mitad del siglo XIX.  Zuloaga  era dueño de la hacienda de Santa Ana de los Hornos, originalmente parte del latifundio perteneciente al colegio jesuita de Parras. En 1847 formó una sociedad con Juan Ignacio Jiménez y negoció con los Sánchez Navarro la compra de una parte del Marquesado localizada en La Laguna: la hacienda de San Lorenzo de la Laguna.  Charles Harris III  (El imperio de la familia Sánchez Navarro 1765-1867, Monterrey, Sociedad Monclovense de Historia, AC, 1990),  comenta  sobre San Lorenzo:  “Si bien es cierto que tenía un gran y populoso casco situado al margen derecho del Nazas, y que la hacienda era enorme, San Lorenzo de la Laguna tenía varios inconvenientes. Por un lado la mayor parte de la tierra era árida o semiárida y útil sólo para pastar. También era extremadamente vulnerable a las depredaciones de los indios y en el año de 1848 había sufrido fuertes pérdidas. Por estas razones, a los Sánchez Navarro no les afectó mucho la venta. Jacobo firmó el contrato de venta con Zuloaga y Jiménez el 24 de abril de 1848 en Saltillo. El precio de compra fijado en ochenta mil pesos era pagadero a plazos entre diciembre de 1850 y diciembre de 1854”. En 1850 por orden de Leonardo Zuloaga se construye el primer Torreón y principia la edificación  de las presas El Carrizal y El Coyote. En  1852 los compradores se dividen y Jiménez se queda con la parte de Durango y Zuloaga con la tierra en Coahuila.  En La Laguna la tierra no tiene valor si no tiene agua, es por eso que la compra de San Lorenzo de la Laguna fue tan barata.   Pero Leonardo Zuloaga tenía otra idea: crear la infraestructura de irrigación para distribuir el agua en las resecas tierras laguneras con  canales y presas. La lucha por el agua ha sido una constante en la historia Lagunera; Zuloaga y Jiménez se enemistaron por ese motivo, ya que Jiménez controlaba el paso del agua de “tierra arriba” y las tierras de “abajo”, las de Coahuila se quedaban sin el vital liquido.
El país estaba cambiando: México enfrenta una lucha entre liberales y conservadores.  Los conservadores invitan a Maximiliano de Habsburgo como emperador de México.  En La Laguna, Zuloaga tiene sus problemas: hay peticiones de tierra de  los habitantes del cuadro de Matamoros que amenazan con fracturar su latifundio;  la amistad con   Santiago Vidaurri gobernador de Nuevo León y Coahuila lo ayudan a mantener San Lorenzo sin fracturas. Nuevos tiempos arrecian en México y en La Laguna;  Vidaurri  que de ser liberal se convierte en conservador y sin brindar  su  apoyo a Benito Juárez y a la República, afectaron a Zuloaga, al grado que cuando Juárez definitivamente gana la contienda contra Maximiliano y el grupo de conservadores, los problemas de Zuloaga se multiplican y  su buena  estrella declina, le  sobreviene su muerte el 20 de febrero de 1865.
 A doña Luisa de Ibarra viuda de Zuloaga le tocaría  la confiscación del latifundio ordenada por el gobernador de Coahuila bajo la imputación de connivencia con los enemigos de la República.  La viuda  impugna la resolución y logra que el presidente Juárez dicte acuerdo para que le sean devueltas parte de sus tierras a través del ministro de Hacienda, José María Iglesias, exceptuando algunas de  ellas:  “Quedando a favor del erario, para que se haga de ellos el uso que se estime conveniente por el gobierno los terrenos que comprenden el Valle del Sobaco y diez y seis sitios dentro de los linderos de la hacienda de la Laguna en la parte que está ubicada la villa de Matamoros”.  Empezaba una nueva historia en la Laguna,  sin embargo no se puede olvidar que   Leonardo Zuloaga logró crear una infraestructura económica que sería la plataforma de despegue económico de la región. 


mary_saldana2002@yahoo.com.mx