Cartel de espejos

Andrés Eppen y la economía regional I

Si Leonardo Zuloaga fue el creador de la infraestructura para la agricultura del algodón a mitad del siglo XIX, Andrés Eppen será el constructor de la ciudad de Torreón en el último cuarto del siglo XIX y de la primera década del XX.
Luisa de Ibarra viuda de Zuloaga contrató un crédito en 1869 con la Casa Guillermo Purcell y con Juan F. O ‘Sullivan, y después otra hipoteca con la Casa de Agustín Gutheil,  esta compañía asume la deuda de Purcell y O ‘Sullivan.  Hacia 1886, la señora de  Zuloaga, al no poder pagar a la Casa Rapp, Sommer y Compañía, sucesora de don Agustín Gutheil y Cía. de la ciudad de México, les  vende la hacienda de San Antonio del Coyote y sus anexos, entre los que se encontraba  el rancho del Torreón en doscientos veinte mil pesos y la cesión de derechos del paso del ferrocarril. También esta compañía contrata a Andrés Eppen  como administrador de sus bienes en la región.
Eppen como administrador de la Compañía Rapp, Sommer vio la necesidad y oportunidad de establecer un centro poblacional y aprovechar que el paso del ferrocarril por estas tierras.
Si bien tradicionalmente los pueblos del norte de México se fundaban alrededor de las haciendas y de los centros mineros, la fundación de Torreón respondió a la nueva modernidad que daba el ferrocarril a la región y no a las necesidades laborales de alimentación y sustento que requerían antiguamente las poblaciones. Como Francisco Durán comenta “Torreón surge como una zona de comercio y distribución y no como una población de alojamiento y sostén de los habitantes.”
 La visión de Eppen era convertir el rancho en  villa y luego en  ciudad; por ese motivo invitó a Federico Wulff para elaborar el proyecto de la futura ciudad y don Andrés desarrolló la estrategia de venta de los terrenos.
Visualicemos a Torreón a finales del siglo XIX como una estación de paso donde los propietarios de las manzanas que se habían vendido rentaban espacios para el establecimiento de carpas e improvisadas viviendas; no había pavimento, las casas se hacían de adobe y en el futuro empezaría la construcción con otros materiales como el ladrillo.
Federico Wulff   proyectó  una ciudad que con el tiempo sería una de las urbes más importantes de Coahuila. Elaboró el primer plano de la ciudad en 1887  y lo llamó “Plano de la estación del R. Torreón situado en terrenos pertenecientes a la Haciendada de San Antonio del Coyote”. Cuadriculó la ciudad, formó terrenos de cien metros cuadrados, paralelos a las vías del ferrocarril.
Ya con el plano elaborado, Andrés Eppen empezó a vender, con facilidades de pago, los primeros lotes de terrenos. La manzana número 34 fue cedida para la construcción de la plaza 2 de Abril, hoy Plaza de Armas.


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