Corredor fronterizo

Limitar la movilidad y traslado urbano, receta de contaminación

En mi caminata diaria sea al trabajo, casa, hacer compras o como simple ejercicio, me he dado cuenta que hemos perdido de movilidad (necesidad o deseo de los ciudadanos de moverse libremente de un área a otra) y del traslado urbano (trasladar, llevar a alguien o algo hacia otro), sea porque lo toleramos o porque no hay otra opción. Un ejemplo común es cuando caminamos no sólo por el centro de Monterrey, sino ya por muchas calles de la ciudad, resulta que las banquetas son tan estrechas que sólo puede pasar una persona a la vez, mientras la otra espera su turno.

Esto sin mencionar el mal estado en el que están, que en ocasiones parecería que les cayó una bomba y las destrozó. Aunado, con los clásicos obstáculos como letreros que ponen los negocios, los puestos ambulantes, basura, postes de luz mal ubicados, hasta autos estacionados sobre las banquetas ¡Alguien les puede explicar a estas personas, que las banquetas son para caminar! No son estacionamientos chiquitos ni improvisados.

Lo anterior, claro que nos desmotiva a los peatones (persona que transita a pie por la vía pública o zonas privadas con acceso al público o camina asistiéndose de aparatos o de vehículos no regulados, reglamento, www.nl.gob.mx), ya que tenemos que bajar de la banqueta y caminar por la calle, con el peligro de ser atropellados, ¿algo loco no? 

En cuanto al tema de traslado en transporte público no mencionaremos la problemática que todos sabemos existe, sino los malos hábitos que tenemos para usarlo. Desde solicitar que el autobús haga paradas en zonas no autorizadas, implicando que los autos que vienen atrás tengan que pararse continuamente, lo que aumenta la emisión de contaminantes y gasto de combustible. A lo que se suma el uso indiscriminado que hacemos de vehículos privados, sea para no caminar tres calles o dar las vueltas necesarias en el auto hasta encontrar un cajón de estacionamiento, que nos deje precisamente enfrente de la entrada del supermercado.

Todo esto se traduce en contaminación, en México el transporte representa el 39.9% de la emisiones de dióxido de carbonos (CO2) (IIE,UNAM, 2007). Ante esto, una reflexión: ¿Queremos ser una sociedad que se movilice y traslade sustentablemente? Entonces ya es hora de hacer una racionalización del uso del vehículo privado y potenciar el uso del transporte público; mejorar y ampliar las banquetas e itinerarios a pie y crear o aumentar los carriles bici, entre otras acciones.

Algunas de las acciones mencionadas le tocan a la autoridad, pero nosotros ¿qué podemos hacer? Si tienes auto, por lo menos usa una vez a la semana el transporte público; camina más o usa la bicicleta eso sin ¡¡¡arriesgarte a ser atropellado por un borracho inconsciente!!! como le pasó a uno de nuestros alumnos, que por fortuna ya está bien. Porque aún nos falta mucha cultura para darle espacio a los ciclistas. Además, comparte el auto con amigos o vecinos cuando van a lugares similares, y los fines de semana camina por la ciudad para que la goces, descubras o te identifiques con ella y lo que le hace falta. Así podrás dar tu punto de vista de lo que necesitas para movilizarte o trasladarte sustentablemente y disminuir la contaminación o ¿Usted tiene otras sugerencias, querido lector?