Articulista Invitada

Centrito Nights en San Pedro

Una idea que viene a mente después de leer que el municipio de San Pedro Garza García busca cerrar las calles del Centrito para reinstaurar el proyecto denominado Centrito Nights es —además del uso de anglicismos en el lenguaje institucional municipal—: simulación.

Aunque no quedan claros los detalles, para llevar a cabo Centrito Nights se cerrarán las calles de dicho lugar "tal vez de seis de la tarde a doce de la noche", según palabras del alcalde, quien dijo que van a pedirles a los restaurantes y antros que saquen las mesas a las banquetas; "vamos a provocar que se use todo el espacio público, pero desde más temprano".

Con Centrito Nights, tanto como con San Pedro de Pinta, se pretende "recuperar el espacio público", pero pensar que este tipo de actividades conducen a recuperar el espacio público es una falacia; no es siquiera un camino para recuperar el espacio público.

Más allá de las implicaciones con los reglamentos de alcohol, horarios de apertura y cierre de antros, de las consecuencias para los vecinos, pretender por unas horas que tenemos ciudad, no es, ni remotamente, hacer ciudad. Es, en todo caso, un ejercicio inocuo, positivo en tanto permite la recreación, sin más.

Porque una cosa es caminar en domingo con las calles cerradas y otra es tratar de caminar el resto de la semana en San Pedro, hecho, si no imposible de lograr, ciertamente dificultoso. Y otra cosa es andar en bicicleta el domingo en la mañana y otra muy distinta intentar hacerlo el resto de la semana: ande y monte bajo su propio riesgo, o como se diría en San Pedro: walk and ride —inserte aquí requiem por los carriles de bicicleta— at your own risk.

Y esto es en el espacio público de San Pedro Garza García, privilegiado, desde luego, pero sigue siendo, con algunas excepciones, un espacio anárquico, inhóspito y agresivo.

San Pedro de Pinta representó para algunos habitantes del municipio un problema porque a) inevitablemente atraería a personas ajenas al municipio y b) porque el uso del automóvil se dificultaba durante algunas horas. Esto lleva a uno a pensar que si estas son las actitudes que tenemos en torno a un simulacro de ciudad, ¿qué podemos esperar cuando se trate de hacer ciudad?

Exclusión e individualismo son la antítesis de las ideas que hacen una ciudad funcional. Si no utilizar el automóvil durante 6 horas de la semana es un problema, ¿qué nos queda? ¿Estaría bien mejorar el transporte público? Desde luego. ¿Se utilizaría éste en San Pedro? —inserte aquí requiem por aquella ruta de camiones municipal—.

El tema de la construcción y recuperación del espacio público es multidisciplinario y multifactorial, y ciertamente complejo, mucho más que cerrar una calle y salir a pasear. Si bien el Gobierno es el gran responsable en la conformación de este espacio en tanto tiene el poder de reglamentar, regularizar, mantener y desarrollar, el espacio público no es algo que se nos da, lo vamos conformando y configurando todos, a partir de nuestras actitudes y creencias. Desarrolladores y constructores van plasmando sus visiones cuadra por cuadra, edificio por edificio, banqueta —o no banqueta— por banqueta. Ciudadanos vamos también construyendo, y decidiendo —en la medida en que nos es posible— qué sí y qué no.

Jugar a hacer ciudad no es hacer ciudad, porque para eso se necesita querer hacer ciudad. Pero en San Pedro, quién necesita ciudad si en el extranjero hay muchas...


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