La nueva industria eléctrica

Sin duda alguna, el estilo de vida actual sería inconcebible sin la energía eléctrica, pues actividades cotidianas tan elementales como encender una bombilla, escuchar la radio, y operar un semáforo o sofisticados equipos electrónicos, requieren electricidad para su funcionamiento.

No obstante que las sociedades modernas estamos habituados a disfrutar de sus beneficios, la mayoría ignoramos la complejidad del sistema eléctrico y, por ende, la apremiante necesidad de garantizar la continuidad, seguridad, eficiencia y sustentabilidad de este importante servicio.

La reforma energética representa la gran oportunidad para el Estado Mexicano de obtener beneficios sin precedentes, principalmente a una de las inquietudes más legítimas de los mexicanos, cómo nos va a beneficiar, cómo impactará de manera directa a los bolsillos de la gente.

En primer lugar, la Ley de la Industria Eléctrica materializará un nuevo modelo constitucional en el que diversos agentes podrán concurrir en el mercado eléctrico, tanto para generar como para vender electricidad a los consumidores finales, por supuesto, siempre bajo la rectoría del marco constitucional.

Ante este panorama no se debe perder de vista que la industria eléctrica se encuentra estrechamente vinculada con el sector hidrocarburos, pues es éste el que le proporciona los insumos necesarios para su realización, por lo que resulta imperativo aprovechar la coyuntura legislativa de la aprobación de la Ley de Hidrocarburos para que sus beneficios, principalmente la disponibilidad y acceso a combustibles más limpios y eficientes, también impacten positivamente en el sector eléctrico.

Sin embargo, independientemente del modelo que se adopte, la demanda urgente y obligada es garantizar que, una vez promulgadas estas leyes los hogares mexicanos cuenten con energía eléctrica continua y a precios competitivos.

Con la apertura del mercado de la electricidad y su sujeción a la libre competencia, así como la promoción de fuentes renovables de energía como la geotérmica, permitirán que el servicio eléctrico reduzca sus costos y los mexicanos paguemos menos por el servicio, lo cual no sólo impactará positivamente en la economía de las familias, sino también en la productividad del sector industrial de nuestro país.

Lo que debe destacarse en todo momento es que esta reforma impulsa la generación de energía eléctrica mediante fuentes limpias como la geotermia.