El modelo de la no privatización

A setenta y seis años de distancia de la Expropiación Petrolera, México está de frente a su futuro energético. Y hoy, en los albores de nueva reforma energética, nuestro país se perfila sobre una plataforma que vendrá a cambiar su inercia y con ello, plantear los cambios necesarios para lograr de entrada la autosuficiencia energética.

Lo que se busca lograr es la eficiencia, potenciar la productividad y, en principio, contar con la tecnología que limita este objetivo, acentuar que éste tendrá que alcanzarse también en la medida en que se avance en la producción de energías renovables, limpias, que protejan el medio ambiente.

Sin embargo, el tema no ha sido fácil en su abordaje inicial, toda vez que esta modernización ha traído a debate un asunto de privatización, cuando en la Constitución se establece la propiedad exclusiva de la nación sobre los hidrocarburos en el subsuelo.

Por lo que, en este sentido, debe enfatizarse que la prohibición de concesiones se mantiene, pero también, destacar el carácter inalienable e imprescriptible de la propiedad del petróleo, los hidrocarburos sólidos, líquidos o gaseosos en el subsuelo. Los títulos de concesiones mineras que están vigentes y los que habrán de otorgarse, no implican derechos para explotar o extraer hidrocarburos.

Si bien existirá la introducción de nuevos competidores mediante contratos particulares, tanto para la generación como en la comercialización de la energía eléctrica, esto se convertirá en una tendencia virtuosa que redunde en la disminución de tarifas y por supuesto, elevar la productividad del país.

Lo mismo sucederá para las actividades de exploración y extracción de petróleo u otros hidrocarburos, se podrán realizar mediante asignaciones a empresas productivas del estado o mediante contratos con estas o particulares.

Pero en el asunto de modernizar sin privatizar, debe quedar claro que se garantiza la transparencia sobre procesos licitatorios y en los contratos de la industria petrolera. Asunto que vendrá a dar claridad y a combatir la corrupción, que mucho lastima y detiene el progreso del sector.

En todo momento debe quedar garantizado el papel regulador del Estado, bajo un modelo abierto y competitivo en beneficio de los mexicanos.

Los recursos energéticos que tenemos deben aprovecharse, este es el tiempo, de lo contrario correríamos el riesgo de permanecer en la inercia negativa y estancarnos. Debemos dar los pasos que nos conduzcan hacia el México, dinámico, próspero y competitivo que deseamos.