El mayor invento de la humanidad

Las ciudades son el lugar idóneo para que los seres humanos logren desarrollarse; son lugares de enorme potencial económico, político y cultural, en ellas se socializa el progreso y se incrementan las oportunidades en todos los ámbitos.

Lamentablemente, esta situación ha propiciado el crecimiento poblacional de las ciudades en las últimas décadas, generando la constante y creciente urbanización del territorio nacional, rebasando los límites de las mismas y superando la capacidad de carga urbana.

Ante este fenómeno, el modelo urbano actual ha demostrado su incapacidad para generar una respuesta apropiada a las necesidades que hoy enfrenta la población mexicana.

Este ha sido un modelo urbano caracterizado por ser inequitativo, ineficiente, desordenado y poco sostenible; que generó en consecuencia, un urbanismo expansivo cuyos efectos deterioraron la calidad de vida de sus habitantes.

La planeación adecuada de los centros de población constituyen un factor fundamental para potencializar las oportunidades, el empleo, los bienes y los servicios. Por lo que es fundamental lograr el trabajo en colaboración de los distintos niveles de gobierno y de los sectores privado y social, en orden a conseguir un modelo urbano y de ordenamiento territorial que favorezca el desarrollo de nuestro país.

Este martes en reunión de las comisiones unidas de Desarrollo Urbano y Ordenación Territorial, de Vivienda y de Estudios Legislativos, Segunda, del Senado de la República, dictaminamos la Ley General de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano.

Esta nueva Ley reemplaza la vigente norma general de asentamientos humanos, para poder hacer frente a los nuevos retos en materia de desarrollo urbano que encaran nuestras ciudades.

Privilegia la densificación y la expansión urbana ordenada, racionalizando el uso del suelo y la protección de las áreas naturales, busca prevenir y mitigar riesgos, así como dar orden a los asentamientos irregulares.

Establece un nuevo régimen de gobernanza al interior de las conurbaciones y zonas metropolitanas para asegurar el correcto funcionamiento de zonas que rebasan la capacidad operativa y de gestión de los municipios.

Reivindica al hombre como centro de los asentamientos humanos, reconociendo el valor fundamental que tiene la vivienda en la protección del Derecho a la Ciudad, propiciando que vivamos en ciudades incluyentes, equitativas, sustentables, resilientes, compactas y competitivas, pero sobre todo habitables.