Ni enfermas ni muertas

Durante la sesión de la Comisión Permanente en el Senado fue aprobado el punto de acuerdo que exhorta se conmemore el Día Nacional por la Salud de la Mujer cada 28 de mayo, a fin de reflexionar y discutir su trascendencia en el desarrollo del país.

Resulta indiscutible que para una mamá, nada es tan importante como la salud de sus hijos y en general de los miembros de su hogar. Pero, ¿qué hacemos el resto de los integrantes de una familia cuando la mujer de la casa, la mamá, la esposa o una hija está enferma?

La verdad es que hacemos poco por ellas. Es cierto que hay programas de salud dirigidos a las mujeres, sobre todo cuando se trata de enfermedades mortales, como el cáncer de mama o cervicouterino, que cobra miles de vidas cada año.

Pero es cierto también que siguen muriendo miles de mujeres por falta de atención y seguimiento oportuno durante el embarazo, parto y puerperio. Que ocupamos el primer lugar de embarazos en adolescentes de los países miembros de la OCDE.

En su 67ª Asamblea Mundial de la Salud la OMS hizo un llamado para afrontar el problema de la violencia; en particular contra mujeres y niñas. Para ello se planteó desarrollar un plan de acción mundial con el objetivo de lograr menos de 10 muertes de recién nacidos por mil nacidos vivos para 2035.

En el mundo mueren anualmente 3 millones de bebés en su primer mes de vida y 2,6 millones de bebés mueren en los últimos tres meses de embarazo o en el parto. Muchas de estas muertes son prevenibles con acceso a servicios de salud, entre otras; por eso el plan prevé que cada país haga inversiones en cuidado médico antes, durante y después del parto para cada embarazada y su recién nacido".

De aquí que resulte conveniente y oportuno conmemorar a nivel nacional el día propuesto, lo que vendría a fortalecer el proyecto de decreto que expide la Ley de Protección Materna y Neonatal, la cual presenté a esta asamblea desde el pasado 25 de marzo y entre cuyos fines está declarar la protección materna y neonatal como asunto de prioridad nacional.

Donde una vez más la atención del binomio madre-hijo es fundamental para la democratización de la salud en cualquier país.

La salud de todas las mujeres es una responsabilidad del Estado mexicano, en donde la Federación, estados, municipios, la sociedad y las instituciones privadas deben trabajar en forma conjunta.

Es un hecho que para hacer realidad el derecho humano a la Salud de la mujer, se debe ir más allá de la atención a las enfermedades terminales y de los ciclos reproductivos.