Más allá del asistencialismo

El hambre es la expresión más lacerante de la pobreza extrema. El hambre es mala consejera, cancela cualquier posibilidad de dignidad y ciudadanía y de ahí que se aprecian las acciones que se están implementando en el marco de la Cruzada Nacional Contra el Hambre con la suma de los tres órdenes de gobierno y a través de una coordinación entre dependencias federales que no tiene precedentes.

Durante la comparecencia en el Senado de la secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles Berlanga, se enfatizó que la cruzada es una realidad, no sólo garantizando alimentación para los que menos tienen, sino también abriéndoles un nuevo horizonte con más y mejor educación, con más salud, seguridad social, obras de infraestructura para el desarrollo regional, vivienda digna y con servicios, y con oportunidades productivas.

Llegamos a inicios de este siglo XXI con una herencia preocupante de pobreza y desigualdad. No puede haber una democracia vibrante, una sociedad cohesionada y un país seguro y en paz, cuando 53 millones de mexicanos enfrentan condiciones de pobreza inaceptables.

No podemos ser una nación sustentable cuando todavía millones de mexicanos no cuentan con agua potable en sus hogares, con un sistema de drenaje y con una letrina ecológica que impidan la contaminación de los mantos freáticos y garanticen condiciones sanitarias aceptables para los más pobres.

Sin embargo, México tiene una política social que busca ir más allá del asistencialismo para construirle salidas productivas a los mexicanos que más lo necesitan.

Por ello, es de valorarse la valentía del presidente Enrique Peña Nieto al reconocer que en este país, con todos sus recursos, avances institucionales y solidez política, había mexicanos que no podían hacer las tres comidas y tras la implementación de la Cruzada Nacional hoy se rinden frutos concretos.

De acuerdo al Segundo Informe de Gobierno, tres de los casi siete millones de mexicanos que enfrentaban condiciones de pobreza extrema y carencia alimentaria en 2012, de acuerdo con el Coneval, ya tienen acceso a distintos programas que les garantizan el derecho constitucional a una alimentación digna, suficiente y de calidad.

Hay quienes apuestan al fracaso de la política social, pero México está cambiando porque hemos roto viejos mapas mentales, zonas de confort, intereses creados; hemos aceptado que el rumbo no era el adecuado y que se implementaron políticas transformadoras de fondo.