Zonas gentrificadas

El proceso de rehabilitación y remodelación de zonas habitacionales y espacios públicos ha generado una tendencia exponencial del término gentrificación, proceso por el cual las clases sociales de ingresos más altos comienzan a apropiarse de zonas anteriormente pobladas por clases sociales de inferiores ingresos.

Las características de estas zonas muchas veces suelen ser paupérrimas o demasiado descuidadas y desgastadas; sin embargo, parte de la naturaleza de este proceso implica por principio una ganancia en términos de capital económico, ya que se compran inmuebles a precios muy bajos y, una vez remodelados, se venden a precios sumamente elevados.

Algunas estrategias de densificación pueden ejercer presión en cuanto a los precios de las propiedades al incrementar la demanda de propiedades localizadas céntricamente.

Las zonas gentrificadas han generado, junto con las mejoras en movilidad y espacio público, la oferta de comercios. Todo se renueva para atraer a la nueva población, apoyada en marcas extranjeras o en conceptos de moda. De más está decir que estos cambios también conllevan aumentos de precios que solo personas de cierto nivel socioeconómico pueden pagar.

Al elevarse los valores de las propiedades se disminuya la accesibilidad a ciertos estratos sociales, lo que en consecuencia abona a la desigualdad social de una ciudad.

En este sentido, los expertos en estos procesos urbanos afirman que la salud de las personas puede resultar condicionada, pues en ciudades mas densas sus habitantes experimentan mayores niveles de ansiedad y angustia psicológica.

Desde otro enfoque, las ciudades de mayor densidad mejoran la eficiencia de la infraestructura pública y la calidad del entorno, pese a que los espacios públicos se vean significativamente reducidos.

El papel que juega el precio de las rentas en estos espacios gentrificados coadyuva precisamente a despojar a los residentes urbanos de bajos recursos, en consecuencia la atracción hacia otras zonas y, con esto, la generación de asentamientos irregulares se vea estimulada.

El reto para los gobiernos sigue siendo conseguir políticas uniformes para todo el país que atiendan a las necesidades reales de cada sector.

La coordinación entre los tres ámbitos de gobierno es el elemento clave para dar congruencia a los planes o programas municipales, estatales y federales, logrando abarcar de manera integral de las políticas nacionales con la correcta adaptación a las circunstancias de la región.