Verano sin alimentos chatarra

Durante este periodo vacacional cuando los pequeños están gran parte del tiempo en casa, debemos poner especial atención en el asunto de su sana alimentación, ya que regularmente se consiente lo contrario.

Si bien es cierto que la mala alimentación no es la única culpable en la obesidad infantil, es determinante en la salud y desarrollo de este sector de la población. Estudios recientes revelan que uno de cada cuatro niños padece obesidad, mientras que desnutrición padecen uno de cada cinco.

Ante este panorama, resulta muy atinado que la Secretaría de Salud haya presentado las medidas regulatorias de la estrategia para la prevención y control del sobrepeso, la obesidad y la diabetes; donde se establece que a partir de este martes los anuncios de refrescos, botanas, confitería y chocolates quedan restringidos en horarios infantiles de televisión abierta y restringida, así como en salas de cine a fin de inhibir su consumo.

Con esta decisión, basada en el horario escolar de la SEP, 55 de 139 horas anuales serán eliminadas de la barra infantil, lo que supone la salida del aire de más de 10 mil 233 anuncios relacionados. Específicamente será de las 14:30 y hasta 19:30 horas de lunes a viernes, durante el sábado y domingo, será de las 7:00 a 19:30 horas.

Además, la COFEPRIS precisa que para 2015 las empresas deberán señalar de manera obligatoria, clara y frontal, cuántas azúcares, grasas y grasas saturadas contienen los alimentos y bebidas. Ya que por otro lado, existirá un sello para los alimentos con alto valor nutrimental, con el que se busca premiar e incentivar la reformulación de alimentos y bebidas.

Sobre todo se trata de trasparentar el contenido real de los productos y fomentar en los consumidores decisiones informadas. La orientación más importante para evitar el consumo de la comida chatarra viene del seno familiar y la escuela, ya que la obesidad, el sobrepeso y los trastornos alimenticios deben prevenirse en conjunto padres y maestros, pues de forma desarticulada, servirá de poco.

En esto radica la trascendencia de la educación alimentaria, conocer las consecuencias del consumo de la comida chatarra y los posibles trastornos que puede causar. Lo que contribuye también a erradicar su venta al interior de las escuelas y colegios.

En esta temporada debemos fomentar y poner en práctica los buenos hábitos alimenticios, especialmente las actividades físicas que mucho abonan a la salud y desarrollo pleno de la infancia.