Mujer, construyendo ciudades

Tanto en la familia, como en la ciudad, la mujer tiene un papel fundamental en su consolidación. Las familias son quienes dan forma a las ciudades y las mujeres son un pilar fundamental en la construcción de los hogares.

El ser humano se mueve en búsqueda de oportunidades, con el fin de lograr una mejor calidad de vida para sí mismo y para los suyos. Esta situación ha generado que en la actualidad más del 50% de la población mundial viva en ciudades, y se estima que para el año 2050 se incremente hasta en 70%.

Frente a la constante y creciente urbanización del territorio, "la ciudad no es un problema, es la solución". Sin embargo, la deficiente aplicación de políticas públicas en algunas regiones, al tratar de satisfacer la demanda de vivienda de los mexicanos, ha generado un urbanismo expansivo. El cual ha tenido como consecuencia el detrimento en la calidad de vida en la población, al aumentar los costos y tiempos de traslado a los centros de trabajo y, en consecuencia, afectaciones al medio ambiente.

La conformación del tejido social en México ha cambiado. Hoy 3 millones 832 mil hogares mexicanos tienen como cabeza de familia a mujeres. En este contexto, es indudable que las mujeres y los hombres tengan diferentes necesidades en torno a la movilidad en el espacio urbano, así como en el acceso a los servicios e infraestructura de una ciudad.

Y ante los retos urbanísticos que se nos presentan actualmente, los involucrados en hacer ciudad debemos procurar ciudades compactas, incluyentes, sustentables, resilientes y eficientes, esto con el fin de mejorar la calidad de vida de quienes en ellas habitan.

Planear adecuadamente una ciudad desde la perspectiva de género, puede ser un factor fundamental que acerque a las mujeres no solo a más y mejores oportunidades de desarrollo; primordialmente se generan mejores opciones de empleo, optimización el equipamiento y los servicios públicos, incluso; la conciliación entre la vida laboral y la familiar fluye de mejor manera.

Par las mujeres, una ciudad donde tengan la seguridad propia y de sus familias solventada, es fundamental, lo que se traduce en automático a un fomento de la cohesión social entre los habitantes.

Es por esto que de vital importancia concientizar respecto del papel que tienen las mujeres y sus familias en la generación de ciudades incluyentes, acorde a un desarrollo urbano integral. Esto, disminuirá la brecha de desigualdad social, económica y espacial que actualmente se vive en un gran número de localidades en nuestro país. ¡Reflexionemos!