Inocuidad alimentaria

El martes el presidente Enrique Peña Nieto enfatizó la disminución de hasta un ocho por ciento en las diversas enfermedades transmitidas por alimentos, logros que nos acercan a cumplir un objetivo de Desarrollo del Milenio: la reducción de la mortalidad de niños menores de cinco años, que implica llegar a 14 el número de muertes por cada mil nacidos vivos.

Como parte de la celebración del Día Mundial de la Salud, se resaltó que en materia de inocuidad alimentaria México se ha convertido en un referente internacional, incluso será sede para octubre de la Red Internacional de Autoridades en Materia de Inocuidad de Alimentos.

De acuerdo a la OMS y OPS, son más de 200 enfermedades causadas por alimentos contaminados, ya sea por parásitos, virus, bacterias o por sustancias químicas nocivas. Lo que se suma a la carga para el sector salud nacional, por lo que el asunto de la inocuidad juega un papel determinante para la salud pública y la seguridad alimentaria.

Esta característica de los alimentos –la inocuidad- es aquella de no causar daño a la salud del consumidor por efectos de algún agente contaminante químico, físico o biológico.

En nuestro país, las enfermedades infecciosas intestinales ocupan el quinto lugar de causas de mortalidad en menores de cinco años, causadas por la ingesta de alimentos o agua contaminada. En el caso de las enfermedades por alimentos ocupan la segunda causa de notificación.

Para la regulación y aplicación de las medidas pertinentes para asegurar la inocuidad alimentaria intervienen el SENASICA y la COFEPRIS, la primera es la encargada de aplicar el sistema de reducción de riesgos de contaminación en la producción primaria de vegetales. En tanto, la segunda regula cuando el producto ya sea vegetal o animal es acondicionado, empacado o transformado.

Como parte de la cooperación internacional en la materia se ha logrado armonizar la regulación mexicana con el Acta para la Modernización de la Seguridad Alimentaria de Estados Unidos de Norteamérica considerando que más del 85 por ciento de los productos alimenticios exportados van al país vecino del norte.

De ahí la trascendencia de incrementar la inversión del presupuesto federal en programas de inocuidad en más de un 183 por ciento en el periodo comprendido que va de 2012 a 2015.

Acciones que se suman al esfuerzo de hogares mexicanos con más de 42 por ciento en bienes y servicios de salud, destinando más de 5 mil millones de horas en actividades de prevención, cuidado y mantenimiento de la salud (INEGI 2013).