Hostigamiento y acoso sexual

En muchas ocasiones las mujeres son víctimas del hostigamiento y del acoso sexual por compañeros de trabajo, conocidos, amigos e incluso por familiares.

Desde el punto de vista psicológico y jurídico, el hostigamiento y acoso sexual son conductas que vulneran la integridad física, psíquica y moral; la libertad sexual; la dignidad e intimidad de la persona; el derecho a un ambiente saludable; y el bienestar personal.

Sin embargo, el problema estriba en la falta de denuncia de estos actos, generado del poco apoyo que los afectados reciben de las instituciones públicas y, además, por la falta de delimitación y definición en los ordenamientos jurídicos, como lo son la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia y el Código Penal Federal.

Ante este estado de indefensión es preciso realizar acciones para que todos los ciudadanos gocen de un pleno desarrollo en la sociedad.

En este sentido, el objetivo estaría en plantear una reforma a dichos ordenamientos jurídicos. En ambos se establecen definiciones y conductas que enmarcan las figuras de hostigamiento y acoso sexual, cuyo fin es diferenciar las agresiones de naturaleza sexual de las que podemos ser objeto.

Por ejemplo, el artículo 13 de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia define lo que es Hostigamiento y el Acoso Sexual, y en qué condiciones se configura.

Pero, actualmente, la definición de acoso sexual no enmarca la finalidad de la conducta en cuanto a la relación con la sexualidad y connotación lasciva. Por lo que se propone hacer una adición al artículo, en la que se describa la finalidad sexual de la conducta.

En cuanto al artículo 259 Bis del Código Penal Federal, la reforma pretendida refiere que no importa la posición jerárquica que se tenga durante la conducta de hostigamiento sexual, y se incremente la sanción.

Por tanto, se propone adicionar a este artículo, la tipificación de estas nuevas condiciones en que se da el Acoso Sexual, para que cuando se asedie a persona de cualquier sexo, por medio de una conducta de naturaleza sexual indeseable, no importando la posición jerárquica derivada de sus relaciones laborales, docentes, domésticas o cualquiera otra que implique subordinación, se le imponga sanción de uno a tres años de prisión.

Al respecto, debe preponderar el objetivo de que todos los individuos y, en especial las mujeres, puedan desarrollarse a plenitud en un ambiente sano laboral, familiar, académico y social.