Enfermería: vocación y servicio

Además del tradicional Día de Reyes el 6 de enero también celebramos en México el Día de la Enfermera, que fuera instituido por el doctor José Castro Villagrana entonces director del Hospital Juárez de México hacia 1931.

Y en esta ocasión aprovecho para reconocer a este gran cuerpo de profesionales de la salud -que además da estructura y soporte a todo el Sistema Nacional de Salud-, me refiero tanto enfermeras como enfermeros, pero muy en especial a la persona, al ser, a la mujer u hombre, cuya vocación y voluntad de servicio define su profesión.

En la actualidad, cada vez son más evidentes los estragos de ser una sociedad cuya población es más longeva; sin embargo, el reto de vivir más años está en gozar de calidad de vida.

De acuerdo a la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en la Región de las Américas en el año 2010 la población de 60 años y más, alcanzó 13.1% de la población total, con un índice de envejecimiento de 53 adultos de 60 años y más por cada 100 niños menores de 15 años, y 49 adultos de 75 años y más por cada 100 niños menores de 15 años.

Para el año 2025, se estima que la proporción de la población de 60 años y más, ascenderá a 18.6% en esta región, por lo que se tendrán poblaciones de adultos mayores, superiores a la población de menores de 15 años.

Éste, como otros indicadores, plantean escenarios complejos, desafíos a los que se tendrá que hacer frente, y es por ello que será necesario contar con más profesionales en enfermería que tengan mayor especialización y capacitación en las diferentes áreas médicas, lo que sin duda se traduce en mayores oportunidades laborales y en el mejoramiento de los servicios de salud.

Ahora, claramente la especialización y el nivel académico es parte esencial de su crecimiento y evolución; sin embargo, mucho debe invertirse en una formación de carácter humanístico.

Por tanto, quienes se realicen profesionalmente en las áreas de la salud, concretamente enfermeras y enfermeros -que en las más de las veces son el contacto más directo con los pacientes-, deben formarse bajo un esquema inspirado en el servicio y el amor al prójimo, pues en sus manos queda depositado lo más preciado que como humanos tenemos y en esas ocasiones es cuando más sensibles somos al buen trato y a la comprensión.

Reciban mi reconocimiento a la incansable labor que realizan para procurar la salud y el bienestar de la sociedad, de las familias mexicanas. Finalmente, que sea esta la oportunidad para valorar y agradecer su desempeño y profesionalismo.