Difusión de la responsabilidad

Seguramente nos hemos visto envueltos más de una vez en situaciones como ésta, que en medio de una situación de emergencia, siendo testigos de lo que esté aconteciendo, personas comunes, no prestemos ayuda.

Ya lo decían los psicólogos sociales, Darley y Latané en 1968, entre las conclusiones de un experimento psicosocial; cuando nos encontramos solos en ante una situación de emergencia existe un 70 por ciento de posibilidades de brindar ayuda, mientras que ésta se reduce a un 40 por ciento o menos, cuando existen más personas alrededor. Lo que se conoce como difusión de la responsabilidad.

Traigo a colación esto, porque no debieran ya en los tiempos en los que estamos, ocurrir actos cobardes, abusivos, inauditos e indignantes como el "bien conocido" hecho de violencia que sufrió Ana Gabriela Guevara, ya no la senadora, ya no una de nuestras heroínas nacionales, ex campeona olímpica, sino la mujer. Una mujer como tú, como yo, como todas nosotras que, en pleno 2016, seguimos siendo víctimas de violencia.

Este sentimiento es inefable; entremezcla la impotencia y el enojo que nos causa a todas nosotras ver que nadie está exenta de sufrir o padecer violencia.

En este espacio no me cansaré de reiterar y abordar el tema, tantas veces sean necesarias, hasta que esto termine, se extinga. La violencia contra la mujer es parte del rezago cultural en que hemos vivido durante mucho tiempo; es una de las formas más viles e indignantes de violación a los derechos humanos pero, sobre todo, es una de las enfermedades más costosas para nuestra sociedad.

Más que nunca, se muestra la enorme deuda que tenemos con las mujeres. Tenemos un problema que se ha ido agravando, las leyes se han endurecido y hemos trabajado arduamente para sentar las bases jurídicas e institucionales para erradicar por completo la violencia de género, pero está más que claro... ¡No ha sido suficiente!

No es posible que vivamos en un país donde una simple situación de tránsito se transforme en un acto atroz, donde cuatro hombres se atrevan a pasar por encima de los derechos de una mujer. Qué tan irracionales somos para hacer este tipo de barbaries.

Los reflectores están, aún hoy, sobre una gran mujer, una de las más exitosas mujeres que he conocido en toda mi vida; un modelo para atletas, para mujeres, para políticas y trabajadoras; un modelo que hoy retoma más fuerza y que con su ejemplo nos enseña a seguir adelante a tratar de luchar por nuestros sueños, pero sobre todo a luchar contra las injusticias.