Carbono azul aliado contra el CC

En relación al tema del Cambio Climático se sabe que la captura de los gases de efecto invernadero (GEI), como lo es el bióxido de carbono -por vía natural- resulta ideal, pero especialmente prioritaria, dadas las consecuencias que en la actualidad se padecen en el planeta.

Un informe de la ONU señala que del total anual de CO2 capturado por actividad fotosintética, 55 por ciento es realizado por organismos marinos como manglares, marismas y pastos marinos, que resultan de gran eficiencia para la captura de este gas.

El bióxido de carbono que logran retener estos ecosistemas marinos –en contraste con los bosques- a menudo son poco valorados, es lo que se llama carbono azul; la biomasa considerada de los océanos es de tan solo 0.05 por ciento en el planeta; sin embargo, su capacidad para secuestrar CO2 es cien veces más rápida y de forma natural puede ser durante miles de años.

El proceso fotosintético que realiza la vegetación marina cuyas raíces están sumergidas, logra procesar y recolectar en los sedimentos grandes cantidades del contaminante, zona donde el acceso de oxígeno es minúsculo y, en consecuencia, no se oxida, logrando así no afectar la flora y fauna marina.

De aquí que los esfuerzos a nivel global por impulsar la Iniciativa Internacional de Carbono Azul, busque convocar y reunir a los gobiernos, instituciones y organizaciones no gubernamentales a fin de preservar los diferentes ecosistemas marino costeros, considerados como grandes aliados para la mitigación del Cambio Climático.

Lamentablemente las actividades de desarrollo urbano, las productivas, la falta de regulación y conservación de estos espacios marinos, los colocan en peligro tanto de existencia, como en su capacidad y eficiencia para captura y almacenamiento de CO2.

Información del Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE) refiere que los manglares pueden almacenar más de 1000 toneladas de carbono por hectárea (ha). Por ejemplo Costa Rica, tras la pérdida de 2,400 ha de manglares entre 1956 y 1985 provocó una emisión de 28 por ciento de CO2 del total de emisiones nacionales.

De aquí que por un lado se subestime el aporte ecológico de estos ecosistemas y, por otro, el impacto ambiental negativo; por ello, es de suma importancia exhortar a los diferentes gobiernos de las regiones implicadas tanto a la protección, cuidado y preservación de los mismos.

Análisis y debate que estaremos realizando en los próximos días a propósito del Día Internacional de los Bosques a celebrarse este 21 de marzo.