¡Año nuevo, las mejores intenciones!

Dice el dicho que no hay fecha que no se llegue ni plazo que no se cumpla; ha iniciado el 2015 y por supuesto no faltan los sanos y buenos propósitos que aplicamos a todas las áreas en las que nos desarrollamos.

Desde hacer algo por gozar de una mejor salud, sanear nuestras finanzas, poner en orden nuestra vida, hacer deporte, comer sanamente o en general mejorar hábitos de vida, son con regularidad encabezados de nuestra lista de propósitos.

Sin embargo, como lograr que este espíritu positivo, de renovación, de logro, etcétera, permanezca durante todo el año y no sólo eso, sino que se convierta en un hábito, en una forma de vida.

Si bien es cierto y los especialistas en estas áreas recomiendan plantearnos metas viables a corto y mediano plazo, también es cierto que podemos ayudarnos de otras técnicas que nos ayudan a cumplir con el cometido con mayor certeza. Se trata de la inteligencia emocional.

Claro no es un tema nuevo pero quizá si lo sea su práctica, incluso en el campo de la psicología, fue hasta hace poco que la psicología científica centró atención en el decisivo papel que juegan los sentimientos en la vida mental.

Daniel Goleman en su libro Inteligencia Emocional nos explica que llegar a comprender la interacción de las diferentes estructuras cerebrales que gobiernan nuestras iras y nuestros temores o nuestras pasiones y nuestras alegrías, puede enseñarnos mucho sobre la forma en que aprendemos los hábitos emocionales que socavan nuestras mejores intenciones, así como también puede mostrarnos el mejor camino para llegar a dominar los impulsos emocionales mas destructivos frustrantes.

El hecho de lograr nuestros propósitos apropiadamente, de llevar un orden adecuado en conseguirlos, mucho tiene que ver en la relación que tenemos con nosotros mismos y esto, de nuestra forma de atender o tratar con nuestras emociones.

Ser una persona consciente de sí misma brinda la oportunidad de gozar de una mayor autonomía, de tener mayor certeza sobre las propias fronteras, al ser psicológicamente sanas estas personas poseen una visión positiva de la vida y cuando se presenta una situación adversa o negativa, no le dan tantas vueltas al asunto y salen fácilmente de ellas.

Lograr lo que nos proponemos sólo depende de nosotros, de nadie más. Situaciones adversas siempre surgirán, quizá las circunstancias cambien pero nuestras metas no y, pese a que todo en nuestro mundo permanece en un flujo perpetuo y por ende de cambio, nuestra apuesta es logarlo y resolverlo todo. Entonces, sólo hagámoslo. ¡Feliz 2015!