Nuestro zona conurbada, en conflicto ante la movilidad urbana

Tampico y Cd. Madero son dos municipios que se desarrollan en 92 y 46 kms2, respectivamente. Sin embargo, son los que presentan una población urbana incongruente por poseer 300 mil y 209 mil habitantes, en ese orden. Altamira tiene  una extensión envidiable: 1,361 Km con poco más de 200 mil habitantes, contando con el asentamiento de una zona industrial de primer mundo, más extensiones amplias para la agricultura y la ganadería.  

La densidad urbana de Tampico es de 3,205 habitantes por Km2 y la de Cd. Madero, 4,488 por Km2, datos del Inegi 2010, estadística que habla de un grave problema para el desarrollo poblacional, la movilidad y los servicios.

Al paso de los años, se han estrechado las áreas físicas municipales ante el incremento de la población y del parque vehicular.

De las 59 zonas metropolitanas en el país, hay 30 que tienen más de 500 mil habitantes con el 47.5%. En 2,375 localidades urbanas de más de 2,500 habitantes se concentran al 77% de la población.

El crecimiento de las zonas urbanas se ha presentado de forma dispersa, disconexa y expansiva, fragmentando el espacio urbano y aumentado las distancias y tiempos de traslado, de manera que en los últimos 30 años el área de las ciudades se ha expandido 7.6 veces de 1980 a 2010, mientras que la población sólo se ha incrementado 1.9 veces, significando una disminución de la densidad de la población del 75 %. El modelo de movilidad que ha acompañando a este proceso de crecimiento urbano es claramente insostenible. Básicamente por  el incremento del uso del automóvil: el aumento en los vehículos registrados de 6.5 millones en 1990 a 20.8 en 2010 ha ido de la mano de los kilómetros-vehículo recorridos (KVR) que se han triplicado al pasar de 106 millones en 1990 a 339 millones en 2010, a una tasa de crecimiento increíble de 5.3% anual.

En Tampico el parque vehicular es de 146,600 unidades que, para una población extendida en los kilómetros cuadrados ya mencionados, ofrece por sí solo un problema de insospechada dimensión, a la vista de  urbanistas y expertos en movilidad.

Todo ello ha impactado negativamente por el uso del automóvil, sobre todo en seis grandes rubros: gases de efecto invernadero, contaminación, obesidad, accidentes, congestión y ruido. Ello deriva decremento   en la calidad de vida que es el problema a resolver para las autoridades de los tres niveles.

Los accidentes crecen, no obstante el funcionamiento de más semáforos, señales de alto y de velocidades máximas. Se requiere de un plan maestro para reeducar a todos los habitantes y se adapten al nuevo tipo de ciudad, especialmente aplicable a los operadores del servicio público del transporte, que en la zona conurbada, ¡son más de la mitad de todo el parque vehicular del estado de Tamaulipas!