La votación en Escocia, ejemplo al mundo democrático

Esta semana se efectuó en toda Escocia, el referéndum para que sus habitantes votaran por el sí o el no respecto a continuar siendo parte del Reino Unido, es decir, Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte. Como es ya conocido, votó más del 90% de los escoceses y los que no lo son pero sí residentes en el país, además de los jóvenes mayores de los 16 años.

La campaña de quienes formaron  ambas opciones se organizó para tratar de convencer a los habitantes de lo que consideraban mejor; la tendencia de quienes pretendían continuar en la unidad británica desplegó su influencia y en algunos casos, parte de su fortuna, entre ellos, la escritora millonaria J. K. Rowling (Harry Potter).  En  el lado del “no” estuvieron intelectuales, políticos, la mayoría de los menores de 20 y los nacionalistas. Finalmente, ganó la opinión por el “si” por un margen mayor al estimado: 55 vs 45 %.

Lo interesante de esta acción política-electoral fue la incertidumbre, porque todavía una semana antes, las encuestas declaraban casi un empate técnico; mas la visita del primer ministro  David Cameron, que representa los intereses del Reino con sede en Londres, al parecer influyó en el sector que no se había decidido, aproximadamente un 10 % del electorado.

Habrá que resaltar algunos aspectos de esta semana escocesa como mensaje a los países que están en proceso de democratización: no se presentó ningún  acto de violencia, ni antes ni al término; se respetó la voluntad de la mayoría. No hubo ataques, intimidaciones, amenazas ni presiones: el respeto entre unos y otros opuestos fue absoluto, incluso aparecían abrazados con banderas diferentes.

El día de la votación (18 de este septiembre) fue de movilización ciudadana, acudiendo a votar  un porcentaje récord en la historia de las elecciones en todo el mundo (excepto en los países  en donde no se da la vida democrática). Las personas comisionadas para administrar la votación, gozaron de una confianza plena: no hubo ningún incidente en la mesa de la recepción del voto.  La papeleta para anotar la decisión de cada escocés era una simple hoja con la impresión opcional, es decir, no estaba foliada, marcada, ni sujeta a otro análisis.

Las personas que controlaron las cajas con votos ejercidos, no fueron vigiladas ni apareció ninguna autoridad  “protectora” alrededor. El recuento fue fácil, rápido y sin necesidad de levantar tediosas e interminables  actas: Obviamente, no se presentó ningún recurso de  inconformidad puesto que no existe lo que en los países se llaman tribunales electorales, que dirimen las controversias.

Las influyentes personas que abiertamente se manifestaron  por seguir en comunidad, ninguna ha recibido represalias, boicots, insultos o rechazo público, como los escritores, artistas y banqueros.

El líder del “no”, Alex Salmond  a la medianoche del día de la votación, salió a reconocer que perdió su movimiento independentista, ante miles de seguidores que, algunos llorosos, no cayeron en desesperación. Se perdió el objetivo, pero el país ganará en mayores libertades, más apoyo a los jubilados y alta  participación en la tesorería del Reino.

Si la monarquía de Inglaterra cediera sus enormes bienes inmuebles asentados en Balmoral, entonces sería un consuelo para los derrotados y quizá empezara una tibia simpatía por los políticos ingleses. 

Hemos sido  testigos de lo que es un país educado, civilizado, respetuoso de sus normas, informado,  participativo… en pocas palabras: demócrata .

La  opinión del escocés Dave Graham, de la agencia Reuters, cuando vino hace dos meses  para  hacer un reportaje sobre Tampico, a pregunta expresa sobre su tendencia en la votación por venir dijo:

“Para mi gusto, la economía británica se ha vuelto cada vez más desigual en los últimos años provocado por la concentración de poder en el centro financiero del país, The City of London. No soy comunista pero tampoco estoy a favor del capitalismo sin límites, y nos acercamos demasiado a este modelo en Londres durante los últimos años”. 

El periodista estaba por el “no”, pero impedido de votar por residir fuera de su país .