Si no hay transparencia no hay democracia

La  democracia es formalmente el gobierno de un poder que actúa a la luz pública; es un poder visible cuyos actos lo realiza ante el público y bajo la supervisión de la opinión pública.

El pensador Maurice Joly dijo que las instituciones de un país libre no pueden durar por largo tiempo, si no actúa a plena luz.

En su calidad de gobierno visible, la democracia en todo momento ha sido contrapuesta a cualquier forma autocrática, esto es, a todas las formas de gobierno en las cuales el poder es ejercido de tal manera que sea sustraído en la mayor medida posible de la mirada de los ciudadanos. El monarca de la antigüedad, el dictador, el autócrata, no tienen obligación alguna de revelar a los demás lo secreto de sus decisiones. Esto es lo que pasaba con don Porfirio Díaz: ni sus íntimos conocían sus planes o el por qué de sus decisiones… todo lo guardaba en su pecho, tras la constelación de medallas que se caían de lo añejas.

El poder autocrático evade la supervisión del público tomando decisiones en una especie de consejo secreto, por medio de la simulación o de la mentira, considerándolo como algo lícito.

A esto se antepone la doctrina democrática con una exigencia de publicidad; dijo Kant que “Todas las acciones relacionadas con el derecho de otro hombres cuya máxima no pueda ser pública. Son injustas”.

La apropiación del dinero público por parte de un gobernante y sus aliados incondicionales en el pillaje, son actos que se realizan en el mayor de los secretos; de otra manera, provocarían una justa reacción condenatoria.

Sólo que no existen secretos guardados para siempre: Tarde o temprano sale a la luz pública y lo más paradójico, por información del gobierno de otro país que descubre por manejo de las cuentas bancarias y el grosero afán inmobiliario, que tal ex gobernante que trató de esconderse traspasando las fronteras,  ha sido detectado, exhibido y perseguido. Pero no por su propio gobierno.

En este sentido, la democracia considerada como la mejor forma de gobierno, a menudo es acusada de no cumplir con sus promesas. Se le acusa de no lograr aniquilar el poder invisible, aquél que se apropia de lo que no es suyo.

El pueblo, que rara vez se equivoca, percibe cuáles son las motivaciones profundas de muchos hombres al buscar el poder político.