La solidaridad francesa, un ejemplo para México

Ante los ataques perpetrados por extremistas en Francia, que representó la muerte de 17 personas a principios del año y que causó revuelo en todos los medios de comunicación del mundo,  de inmediato el pueblo entró en acción, saliendo a las calles de Paris y otras ciudades para marchar contra el terrorismo.

Fue un momento de unidad olvidando los colores, tendencias, opiniones, etnias y religiones; sus habitantes aceptaron que el presidente Holland encabezara  la marcha más grande de la historia francesa, no obstante que la mayoría de los electores no simpatizan con él, porque tiene el nivel de aceptación más bajo y sin precedentes. 

Desfilaron líderes de otros países, dando un ejemplo de que toda solidaridad debe ser internacional. Fue una sólida protesta y a la vez, un reconocimiento a la policía que en menos de 72 horas,  ya había identificado a los criminales dando cuenta de ellos, con una eficaz movilización en la que el pueblo participó como informante.

Se trató de una lección para el resto del mundo que no debe pasar desapercibida para México ante la unidad de quienes se sintieron agraviados ; dio una proyección del “nosotros” que al ir en la misma nave , se sienten amenazados por la barbarie de unos cuantos. En México,  sufrimos la amenaza constante cayendo en el error de aprender a vivir con ella, sin unirnos en su contra de manera masiva.

En Francia el Presidente escuchó al pueblo y marchó el primero y al frente. Reconoció que todos son víctimas de un problema que rebasa su esfera local y convocó a tomar resoluciones en conjunto, porque las acciones individuales han probado no dar resultado.

Siendo el terrorismo un problema internacional  complejo, con raíces profundas, requiere del involucramiento del resto de los países.

En México los problemas derivados de la inseguridad nos hacen víctimas de una situación que rebasa la esfera local, con la diferencia de que no hemos tenido el sentido común para abordarlo de esa forma.

En Francia mueren 17 y ya se estaba buscando inmediatamente una solución global para encontrarla; en México llevamos decenas de miles de fallecidos en una guerra que no podrá ganarse sin cambiar el paradigma a nivel mundial. No hemos sido capaces de hacer ese llamado, no hemos sabido involucrar al resto ya no del mundo, sino de los países próximos que también viven la misma situación traumática.