El relativo valor de las encuestas

Las encuestas van perdiendo prestigio y referencia creíble, después de que han ocurrido resultados adversos en cuanto a elecciones en algunos países. Recientemente en Colombia, los electores dijeron “SÍ” a la firma de la paz con la guerrilla de las FARC, pero “NO” a que sus miembros se integraran a la vida política del país. Esa decisión masiva no la esperaban los firmantes, dejándolos perplejos.

Aquí en México sucede lo mismo de vez en cuando, tratándose de preferencias electorales, al grado de que los analistas y críticos de partidos en contienda afirman que los resultados serán a modo de quien paga el ejercicio de recabar opiniones.

Recientemente se daba al PAN ganador del Ayuntamiento de Tampico, pero no fue así, generándose un resultado que no se alineaba lógicamente a los otros cargos ganados en contienda… Misterios sin resolver.

En esta semana se votó por la persona que ocuparía la presidencia de los Estados Unidos, con el antecedente unánime de la opinión popular y los medios más influyentes, a favor del Partido Demócrata. En ningún caso de anteriores contiendas políticas se había dado tal unanimidad, salvo muy pocos analistas, que se reservaban la opinión sobre el resultado final de la votación.

El caso es que la mayoría de los observadores y medios se “dieron cuerda a sí mismos” por la opinión coincidente. Sin embargo, el periodista internacional Andrés Oppenheimer opinó que las elecciones serían una especie de montaña rusa de emociones… y así fue.

A tan sólo días para iniciar los comicios presidenciales, todo parecía indicar que la candidata demócrata sería la triunfadora antes de la contienda electoral, pero que sin embargo, “Trump aún puede repuntar en varios estados clave para llegar a la Casa Blanca”; afirmó que las encuestas son muy engañosas, por lo que no se puede dar un triunfo anticipado. Por otro lado, quien derrotó a la señora Clinton fue el obsoleto sistema electoral.

Opinión certera: el encuestado no siempre dice lo que piensa y puede cambiar de opinión; si el encuestador lleva consigna, pues esa opinión será en el sentido que desea el patrocinador. En casos de “empate técnico”, cualquier puede ganar, como en la elección de Felipe Calderón que ganó la Presidencia por décimas. Quienes se salvan de la “quema” son los que hacen pronósticos, que no conlleva riesgo.