A propósito de la ética en el servicio público

El tema preponderante en los últimos meses en México ha sido alrededor de la falta de ética en el desempeño del servicio público, lo que contradice el propósito de los gobiernos de los tres niveles respecto al nuevo horizonte de nuestro país.  Varios hechos contradicen los afanes por sanear la vida pública, dados los intereses económicos que algunos servidores públicos anteponen a su función.

Parece ser, por las evidencias, de que la mayoría de quienes ejercen el poder político no conocen la aportación de un impecable servidor  que se llamó José Campillo Sáenz a favor de la ética pública.

Este jurista redactó un “Decálogo del servidor público”, expresado  el día 5 de diciembre de 1995, en una conferencia magistral en las instalaciones del Instituto Nacional de la Administración Pública, que  llevó por título ‘La Deontología del Servidor Público’.

Con su prosa fina y puntual, el lic. Campillo recapituló la importancia jurídica y moral que recae en dicho funcionario. A través de un exhorto a la dignidad, la transparencia y el apego a la ley; el maestro hizo hincapié en el orgullo que debe significar para el servidor público el trabajo que realiza para la comunidad a la que pertenece. Allí al concluir  su conferencia recitó  su  “Decálogo”

1.AMA Y ASUME COMO TUYOS LOS FINES DE TU ACTIVIDAD; porque está destinada al servicio de tu país y a la realización y salvaguarda de los valores fundamentales de la convivencia humana: el orden, la seguridad, la justicia, la libertad, la paz y el bienestar de la colectividad y de todas y cada una de las personas que la integran.

2. CUMPLE Y HAZ CUMPLIR LA LEY. En un estado de Derecho, los servidores públicos sólo tienen las facultades que la Ley les concede y están obligados a cumplir con los deberes que les impone. Sin un orden legal ninguna sociedad podrá subsistir. Cuando la Ley te parezca injusta, lucha por su reforma y, mientras tanto, trata de interpretarla o de aplicarla de la manera que sea más compatible con la justicia.

3. SE LEAL. Al aceptar el cargo de servidor público has contraído un compromiso con la colectividad y contigo mismo. El país espera que respondas a la confianza que en ti ha depositado y que nunca antepongas a su interés legítimo el tuyo personal o tus pasiones.

4. SE PROBO. La probidad es rectitud de ánimo, hombría de bien, integridad, honradez en el obrar. La sociedad espera rectitud en tus acciones e integridad en tu conducta. Es un deber frente al estado que sirves y frente a los particulares que utilizan los servicios.

5.SE VERAZ. La veracidad es el fundamento de la confianza en las relaciones humanas. Sé veraz con tus superiores, con la colectividad y con los particulares. La mentira, la simulación o el engaño destruyen la confianza y el respeto indispensables para el debido ejercicio de la función pública.

6. SE EFICIENTE. Pon en tu trabajo la mayor diligencia y empeño. De lo contrario, estarás defraudando a la sociedad que te otorgó su confianza. No te conformes con cubrir el mínimo de tus obligaciones. Procura servir con entusiasmo y poner en ello el máximo de tu capacidad y de tu esfuerzo.

7-  SE DISCRETO. No reveles los secretos que conozcas con motivo del desempeño   de tu encargo ni te aproveches de la información que tengas para tu beneficio personal o de tus allegados.

8. SE IMPARCIAL. Tu condición de servidor público te obliga a servir a todos por igual, sin discriminaciones, sin favoritismo por motivos personales y sin distinciones por razón de raza, credo, religión, sexo, opinión pública, origen nacional o social, posición económica o cualquier otra condición.

9. NO ABUSES NUNCA DE TU AUTORIDAD. El poder se te ha dado para servir y no para oprimir, amedrentar, vejar o abusar de los demás. Respeta y haz respetar los derechos humanos y la dignidad intrínseca de cada persona.

10. SE CORTÉS Y COMEDIDO. Sé cortés y comedido en tu trato con tus superiores, con tus iguales, con tus subordinados y con los particulares. La función pública no confiere derechos para la arrogancia, la prepotencia, la descortesía o el maltrato. Trata a los demás como quisieras que te trataran a ti.

Finalmente, cualquiera que sea tu función o jerarquía dentro del servicio, aprecia y ten siempre presente la dignidad y la nobleza que te confiere el ser un servidor público.

¿ Por qué algunos  servidores públicos se alejan de la práctica de este decálogo, lo hayan leído o no?. Es cuestión de principios cuya raíz viene de la familia y no de la escuela, pues varios “abusadores del poder”, provienen  de prestigiadas escuelas a las cuales no han honrado.