La pobreza en México no disminuye ¿a quién conviene?

A fines de los años 50 estuvo en México el antropólogo estadounidense Oscar Lewis, para realizar estudios sobre la pobreza, los que una vez publicados  causó escozor en la clase política de la época , porque estaba revelando al mundo una realidad social del país que no ha cesado . Especialmente fue incómodo que otro trabajo fuera llevado a la pantalla : “Los hijos de Sánchez” .  El Fondo de Cultura Mexicana,  editó en 1961 sus investigaciones  con el título de  “Antropología de la pobreza” .

Lewis afirmó que “(la pobreza) viene a ser el factor dinámico que afecta la participación en la esfera de la cultura nacional, creando una subcultura por sí misma . Es posible hablar de la cultura de la pobreza , ya que tiene sus propias modalidades y consecuencias distintivas sociales y psicológicas entre sus miembros” . 

Es una cruda realidad que en nuestro país no se reduce substancialmente. Los datos de 2008  revelaban que a 50.6 millones de mexicanos no les alcanzaban sus ingresos para cubrir las necesidades básicas respecto a salud, educación, alimentación, vivienda, vestido o transporte público, incluso dedicando todos sus recursos a estos requerimientos básicos. El 18.2% de la población sufría carencias alimentarias -casi veinte millones-, de los cuales 7.2 millones habitaban en zonas urbanas, mientras que 12.2 millones pertenecían a zonas rurales.  Entre 2006 y 2008, el nivel de vida de más de un millón de familias se ubicó bajo el umbral de la pobreza.

Así, en el capítulo de México en el Estudio Global sobre Pobreza y Disparidades en la Infancia, elaborado por UNICEF entre 2008 y 2009, se destacaba que en el período 2006/08 un 25% de los niños y niñas mexicanas (diez millones aproximadamente) vivían en condiciones de pobreza alimentaria.

El programa Oportunidades no ha logrado romper la cadena generacional de la pobreza después de 12 años de vigencia .  Una de cada 4 familias beneficiarias presentó carencias por acceso alimentario , y una de cada tres no salió del círculo intergeneracional de la pobreza, objetivo principal de la estrategia.

El trabajo de la Auditoría Superior de la Federación al operar sobre la recertificación y permanencia de los beneficiarios del programa , mostró que de 2002 a 2006 ninguna de las familias mejoró sus condiciones sociales y económicas lo suficiente como para egresar del programa. Quienes salieron no rebasan  al 8% .

Ciudadanos pobres y sin educación son presa fácil de las “estrategias” de campañas políticas .. ¿ A quiénes conviene esta espiral interminable ?