Un nuevo sistema educativo en Japón

Japón surgió de las cenizas al terminar la Segunda Guerra Mundial en 1945; el militarismo lo llevó a la ruina, pero como el Ave Fénix, emergió para iniciar una nueva etapa reconociendo que un sistema educativo moderno y la disciplina por el trabajo,  lo llevaría a un nuevo progreso, ya sin sombras de guerra ni dependencia política.Paradójicamente, un estadounidense les apoyó en el intento de regeneración y ellos supieron apreciar la aportación de un Deming, olvidando rencores, y así iniciaron el proceso por la calidad total. La “venganza” sería en este campo superando a sus antiguos enemigos que también fuero genocidas,  con mayor  producción y en el PIB. Ha sido una especie de sublimación del resentimiento. Todo progreso nacional parte de un sistema educativo y Japón lo tuvo presente. Después de 12 años de formación en la educación elemental y la secundaria en dos niveles, que es obligatoria, quienes deseen proseguir, deben someterse a varios exámenes para acceder a la escuelas de nivel superior ya sea nacional, públicas locales o privadas, incluyendo posgrados.

A estas últimas tienen acceso estudiantes extranjeros.No obstante la rigidez de los estudios, ahora está en etapa de experimentación de un sistema todavía más exigente para los estudiantes locales llamado “cambio valiente”, traducción  de futojino henko, el cual rompe con todos los esquemas ya probados, cuyo objetivo es formar no buenos japoneses, sino a “ciudadanos globalizados” que va más allá del perfil nipón.En este tipo de escuelas no hay himnos, banderas, culto al emperador o a héroes  y se liquida el prejuicio de que el país es superior. Se mata al nacionalismo, que tan definitivo papel ha jugado en las guerras que se han sostenido en el mundo. Se acaba con el “patriotismo” del cual han abusado los señores de la guerra.El japonés egresado del sistema 12 años después, acepta a todas las culturas, religiones y tipos de gobierno; en otras palabras, se abate el prejuicio, que tanto limita  la mentalidad y el desarrollo.

En el “cambio valiente” no hay tareas y se aplican  solamente  materias fundamentales que son: la aritmética de negocios, la lectura de un libro por semana, el civismo que se interpreta como: respeto a las leyes y normas, el valor civil, la ética, la tolerancia, el altruismo y el respeto a los ecosistemas.También aprenden computación en todos los recursos  que ofrece incluyendo  negocios en línea.  En una fase final, el estudiante tiene que hablar 4 idiomas, conocer otras culturas y religiones empezando por la suya, la árabe, china, estadunidense, etc., viviendo durante los  veranos con familias de otros países,  observando una conducta impecable.El resultado final que se pretende es ciertamente, lograr  una persona perfectamente preparada para actuar en cualquier parte del mundo de manera productiva, convertirse en un “ciudadano del mundo” que lo mismo puede desempeñarse en una organización de Escocia o del Brasil.Este modelo educativo es  una referencia válida para contrastarlo con el que se aplique ahora  en cualquier país. Si los radicalismos no son aceptables, en la educación se puede dar la excepción… y triunfar!.