Nuestro niños sanos en la escuela… prioridad

Con la reforma educativa, se pretende además  de mejorar el aspecto pedagógico, complementariamente trabajar para  que los niños, niñas y jóvenes se desarrollen plenamente y tengan una mejor calidad de vida. La salud y la educación deben ir de la mano.

Es conocida la frase que corresponde a la realidad, que un alumno no puede aprender con el estómago vacío; la falta de alimentación no permite que se concentre y sienta tal debilidad que el sueño lo vence en plena clase.

Los niños dormilones en clase están, generalmente, mal alimentados. Los estudiantes aprenden mejor si están sanos y está comprobado que, a mayor nivel educativo, existen mayores posibilidades de que una persona cuide su salud y evite conductas de riesgo.

Según los especialistas, el sobrepeso y la obesidad afectan a siete de cada 10 mexicanos y a uno de cada tres niños y adolescentes. Esta situación aumenta la probabilidad de padecer diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer.

Muchos niños, niñas y jóvenes también enfrentan desafíos como las adicciones, el embarazo adolescente, la depresión y el acoso escolar, los cuales afectan su rendimiento escolar e impiden que tengan una vida sana.

Ya se empiezan a conocer casos de estudiantes violentos en pleno salón de clase y también a la salida de la escuela, el ataque tumultuoso a quienes no simpatizan con el perfil del grupo y el acoso por motivos baladíes.

Son retos de salud pública y el deber de los profesores es proteger el bienestar de nuestras nuevas generaciones, que requiere de un trabajo coordinado.

La Secretaría de Salud y la Secretaría de Educación Pública presentan el programa “Salud en tu Escuela”… es una estrategia conjunta que busca que los estudiantes de educación básica y media superior adquieran hábitos saludables, mantengan un cuerpo sano y eviten conductas de riesgo.

Cuenta con varias  líneas de acción, tales como: Educar para la salud y la  Autonomía curricular. Con el nuevo modelo educativo, las escuelas tendrán la posibilidad de adaptar las actividades de una parte de su jornada en función de las necesidades de sus estudiantes.

Este espacio representa una oportunidad inédita para incorporar temas de salud al currículo, así como actividades deportivas, talleres y cursos relacionados con estilos de vida saludable. 

Los padres pueden colaborar no comprándoles golosinas y bebidas edulcorantes y obligarlos a hacer ejercicio, en lugar de quedarse ante el televisor o perdiendo el tiempo ante un teléfono móvil .