El maestro: ¿conocimientos o valores?


Quienes hemos sido maestros pero antes alumnos –que no significa dejar de aprender-  invariablemente viene a nuestra mente la fuerte personalidad de quienes nos enseñaron y guiaron en la adolescencia.

La gratitud es grande y el recordar un compromiso para testimoniar que no fue en vano su enseñanza.

La diferencia más grande con respecto a muchos profesores de ahora, es que hubo más énfasis en la enseñanza de los valores que en las materias lectivas, sin dejar de cumplir su compromiso docente.

El otro tipo de enseñanza fuera del currículo es la llamada vicaria; es decir, los maestros enseñaron con el ejemplo, más que con consejos o recomendaciones…  cierta la frase de que “el ejemplo arrastra” .

Quien se muestra limpio, respetuoso, responsable y feliz por su trabajo invita a la emulación: la puntualidad, el decoro ante una profesión no muy bien pagada, el amor y paciencia dejan influencias imperecederas.

Excelentes maestros y escuelas de prestigio no siempre son garantía para que se generen profesionales que honren ese historial. Son aquéllos que han traicionado a sus padres, su institución y a sus maestros cuando al entrar en el campo de la política, se vuelven pillos, urgidos de vivir permanentemente con un amparo en el bolsillo, si es que no están ya en la cárcel. Esos “pasaron de noche” en materias sobre valores y no les aprendieron a sus profesores el valor de la honestidad.

Por todo ello, México necesita tener profesores desde la Primaria, que enseñen y cultiven valores, que enfaticen la importancia de la honradez, del respeto y la tolerancia… de lo que significa vivir en comunidad y en solidaridad… empezando por ellos mismos, puesto que, “profesores” que están en la nómina sin dar clases, ¿qué clase de respeto pueden merecer? 

Igual con aquéllos que faltan a clase por andar en comisiones, juntas, en manifestaciones o en la política partidista. Ellos más bien deberían pertenecer a la Fuerza Aérea Mexicana.

El carácter y la personalidad se forjan en la escuela, a veces más que en el hogar. La actitud de servir es uno de los atributos que se deben inculcar en la escuela; hacer realidad la frase de que “quien no vive para servir, no sirve para vivir”.

En este mayo de 2017… gratitud para los maestros y proclamar en coro fuerte y  desde dentro: ¡NO LES FALLAMOS!