El maestro Rubén Núñez de Cáceres

Uno de los maestros, por antonomasia, es don Rubén Núñez de Cáceres, cuya vida la ha consagrado a que el ser humano llegue al reconocimiento de la importancia de los valores, y que éste, usando su libre albedrío, encamine sus pasos hacia la elevada meta del ser, con menos énfasis en “el tener”.

En él, al paso de los años, en lugar de languidecer y caer en depresión por la aparente inutilidad ante la dinámica de la vida, ésta florece. Afirma que “ la vida va dándonos suplencias. Se van los hijos, llegan los nietos, se van los años llega la cosecha; se va la voz queda el recuerdo”. También afirma que cada quien tenemos lo que anhelamos, si luchamos por ello.

De él ha dicho María Eugenia González Ramos que “es prolífico y de influencia... a través de su esfuerzo creativo nos comunica su emoción y se regala la gran oportunidad de comunicarse verdaderamente con los demás; es sin duda, un escritor lleno de posibilidad en expresión y en pensamiento”.

Ana María Rabatté ya había opinado que “... dotado por Dios de brillante inteligencia, ha volcado ideas muy claras para fortalecer nuestro espíritu y así percibamos esos valores espirituales que nos llevarán a la plenitud. Nos invita a ver con los ojos del alma el grandioso secreto de saber vivir”.

Nuestro longevo amigo y ex alcalde, medalla “Emilio Portes Gil”, el notario don Francisco Villarreal Martínez, que acaba de llegar a los 90 en plenitud, opina que “Siempre ha sido provechoso leer o escuchar a Rubén. En sus artículos periodísticos enseña; en sus exposiciones académicas difunde. La seriedad de los temas de su cátedra y la actualidad de los tópicos de sus publicaciones los ha envuelto siempre con finura y poesía”.

Mientras tanto, monseñor Alfonso Ramírez Luna, ha comentado que en él “... podemos descubrir lo divino en lo humano, lo eterno en lo cotidiano y lo trascendente en lo inmanente... todo ello lo manifiesta en sus lectores con gran sabiduría, espíritu de fe y amor, con lo cual se aprecia el siempre nuevo sentido que le da a la vida misma”.

Ahora el maestro Rubén, nos entrega su último trabajo, titulado “El distante sentido de la vida”, en el cual nos presenta el encuentro entre la vida y la muerte en un diálogo creativo y novedoso, al retratar a la primera “...como un ser coronado de guirnaldas y sus manos con flores delicadas, frágiles anémonas de cristal de un jardín mágico”. En cambio la muerte, se presenta con un manto gris que cubre la frialdad de su corazón, y las flores marchitas que llevaba entre sus manos, eran el claro reflejo del desprecio indiferente hacia todo lo vivo, el cual había acumulado por siglos, desde tiempos de Abel”.

Sin embargo, vida y muerte sabían que estaban tan entrañablemente unidas que se completaban sin remedio. El amor mismo estaba en ellas, de tal suerte que se presentaban o bien a la hora de nacer o bien, a la hora de morir, así que los deseos humanos por separarlas eran necios.

Alrededor de este diálogo imposible, licencia del escritor, gira el tema de esta obra, que se presenta hoy sábado en el teatro del Metro, a partir de las 6 de la tarde, con entrada libre.