El laboratorio social de México está en Ayotzinapa

Lo  ocurrido en una pequeña ciudad del estado de Guerrero llamado Ayotzinapa,  trasciende  en  la historia como el laboratorio social del país, porque allí se han comprimido en una cuantas semanas, la relatoría de corrupción, injusticia, barbarie y caos, que tanto apesadumbró al historiador Fernando del Paso, recientemente homenajeado en Yucatán.

Guerrero es uno de los estados de mayor contraste en México: la costa tiene fama mundial, sobre todo después de haberse mostrado por el filme “La noche de la iguana”, protagonizada por Richard Burton y Ava Gardner (1964) , atrayendo  turismo del jet set a la perla del Pacífico que es Acapulco, sede de congresos y reuniones internacionales .

Sin embargo, ese estado está en el segundo lugar para el CONEVAL,  poseedora del menor desarrollo humano y con mayor población en pobreza extrema (38.4%); sólo Chiapas está en peores condiciones, precisamente en  donde se origina la mayor cantidad de energía eléctrica que abastece al país.

Guerrero sólo  proporciona acceso a la salud a un 46.1%, siendo el promedio de escolaridad de 7.5 años, cuando el promedio nacional es de 8.9 años. El índice de analfabetismo es de4 14.3%  cuando el total nacional asciende a 6.1%.

Poseyendo riqueza agropecuaria, minera y pesquera, con gran inversión en la industria turística, sigue siendo Guerrero, un estado pobre.

Fallas en la planeación educativa derivó algunos de los más agudos problemas sociales del estado, porque se hizo énfasis en la educación rural, en la formación de maestros con la  idea de que al egresar de las escuelas normales  se convirtieran en promotores del desarrollo de esa sociedad. Pero al constatar las injusticias que se operaban con los campesinos, éstos fueron catalogados como “revoltosos”, “comunistas” etc., surgiendo el descontento expresado en movimientos populares y guerrilleros (1960-1970). La muerte de líderes y campesinos empezaron a llenar la página roja de la prensa.

Violencia, corrupción y ausencia de autoridad crearon el clima social que todos conocemos: inseguridad y desconfianza en las autoridades, denunciadas como copartícipes del problema, favoreciendo la creación y desarrollo de la delincuencia.

La solución la tiene el gobierno, en cuanto sea congruente con la transparencia, el  espíritu democrático y la  auténtica búsqueda de la regeneración no sólo del estado de Guerrero, sino del país.