En el día internacional de la mujer, recordamos a Estefanía Castañeda, una tamaulipeca universal

Quienes poseen  vocación por la docencia, no pueden dejar de lado el estudio de la vida y obra de los educadores que han dejado su valiosa herencia y ejemplo a las generaciones que les siguieron, y con mayor razón, si estos nuevos educadores viven en Tamaulipas.

Nuestro estado ha sido cantera de grandes educadores, como Juan B. Tijerina, Lauro Aguirre, Gaspar de la Garza y Estefanía Castañeda; ésta nació en Ciudad Victoria en 1872 y falleció en febrero de 1937, en la capital del país.

Precisamente en este mes se le rinde un homenaje ante sus restos, en el monumento a los tamaulipecos ilustres en la capital del estado, con la presencia de familiares de la educadora y el mundo oficial.

La vocación de Castañeda la perfiló hacia la formación de los niños, considerando que la infancia es la etapa más importante de la vida del ser humano, porque en ella se imprimen las primeras experiencias que delinearán la personalidad del adulto.

Las primeras etapas de la formación de la educadora, las inició en Celaya, Guanajuato, y luego en un colegio para señoritas en la ciudad de México, plantel que luego se convertiría en la Escuela Nacional de Maestras, egresando hacia 1895.

Al año siguiente, con el apoyo del gobernador Guadalupe Mainero, fundó la primera escuela para niños en Ciudad Victoria, desarrollando un modelo educativo con base en las teorías de Federico W. Froebel, pedagogo alemán (1782-1852) , que sostenía que la formación de los niños en edad escolar se debe centrar en el juego : “A través de él, conoce al mundo y la sociedad. La actividad espontánea, movida por el interés, es el gran principio… el niño debe desenvolverse según las leyes de su propio desarrollo”.Los primeros jardines de niños se fundaron en Tampico, Nuevo Laredo, Matamoros y Tula.

Ella misma impartía los cursos prácticos de pedagogía en Ciudad Victoria, y en 1900 fue comisionada para diseñar un programa docente dirigido a mujeres, apoyada por su hermana Teodosia.

Estefanía fue más allá, al proponer un programa modelo para la fundación y funcionamiento de jardines de niños para todo el país, aprobado por el Consejo Nacional de Educación, que presidió nada menos que Justo Sierra, Miguel F. Martínez y el educador de origen suizo, Enrique Rébsamen.

De esta manera, se difundió su modelo educativo que llegó a  todo Tamaulipas, y salvo algunas variables, subsiste en los jardines hasta la actualidad.

Esta educadora incansable llevó su modelo a otros países, siempre alentada por el deseo de una sociedad mejor, más libre y preparada para la vida.

En febrero de 1937 le alcanzó la muerte, falleciendo con la satisfacción de haber trabajado por una Patria mejor; sus restos estuvieron hasta hace pocos años, en un jardín público que lleva su nombre, en Ciudad Victoria, para luego pasar a la Rotonda, en donde es objeto de veneración por los maestros y maestras de Tamaulipas, entregados como ella a una causa superior: la formación de la mente y el espíritu de los niños.

Con el ejemplo de la educadora Castañeda, la mujer recibe un estímulo para seguir exigiendo igualdad no como concesión, sino como principio fundamental de su condición humana, negarse a recibir salario menor por trabajo igual, mayor acceso a la educación, decir “no” a la discriminación y a la violencia, protección ante la maternidad y siempre dispuesta a denunciar todo tipo de abuso y acoso por la sociedad machista que le toque lidiar, porque ante todo, está la dignidad y el respeto.