¿Se ha globalizado la violencia escolar?

Cada vez es más frecuente la noticia de la violencia que se multiplica en las escuelas de muchos países, empezando por las de los Estados Unidos: un estudiante llega al salón de clases y empieza a disparar sobre todos los que se encuentran allí, incluyendo al maestro.

En otros casos, la violencia ocurre fuera del salón y a veces en los campos deportivos o lugares de excursión.

México no está exento de este extraño comportamiento. Opinan los especialistas en conducta, que se debe a trastornos psicológicos, que el estudiante ha imaginado la escena y desea realizarla, como resultado de ver cientos de películas y vídeos que están al alcance de cualquiera, que carece de supervisión de sus mayores. El joven observa escenificaciones de violencia, abuso, dominio y sangre.

El uso de teléfonos celulares de tiempo completo mantiene a los jóvenes en una realidad alterna, una que está siendo creada por los usuarios del internet.

El sociólogo Amin Maalouf en su libro “Identidades asesinas”, refiere a las diversas fuentes de pertenencia en la construcción de identidades: influye más en el comportamiento del joven las creencias de sus compañeros que la de sus padres; se identifican con quien ostenta sentimientos semejantes en las redes, que con los adultos que tratan de proyectarlos hacia un mundo positivo, como lo hicieron los antepasados.

La falta de identidad familiar y comunitaria los despoja de vínculos afectivos y de empatía, según Josefina Leroux.

La violencia, las masacres, son actos simbólicos que intentan exterminar aquello que dañó a una mente frágil, aquella que no encontró quién le ayudara ni apoyara verdaderamente.

La violencia escolar al parecer, ha sido subestimada por los maestros, autoridades y los padres de familia. Se afirma que siempre ha existido, pero no en los grados en que ahora se observa: los empujones, la burla, los insultos, el desprecio y el prejuicio han dado lugar al ahora llamado “bullying”, cuando se llega a la violencia abierta.

¿Qué adulto ahora no recuerda el consabido reto de uno a otro estudiante del “nos vemos a la salida”? Pero el problema es que ahora el conflicto está llegando a niveles insospechados de violencia y muerte. Están surgiendo especies de sectas juveniles en donde se aplauden los actos de violencia desde su planeación.

La sociedad ahora, se está formando alrededor de comunidades digitales tan superfluas como competitivas, que más que comunicar, aíslan, sin que nosotros antepongamos comprensión y compasión. Incapaces de hacer comunidad inclusivas, amorosas y compasivas.

Necesitamos los adultos y los padres dar más abrazos a quienes nos necesitan, que se escuche nuestra voz. No esperemos sucedan masacres en nuestras escuelas para reaccionar. Somos una sociedad de vida, no de muerte. Estamos a tiempo.