El futuro del estudiante universitario

Con el paso de los años se va estrechando la oportunidad a los preparatorianos de ingresar a universidades públicas, por falta de espacios.

Las más demandadas son las universidades federales. Esto representa un duro reto al Estado mexicano que no ha previsto dar el paso que se requiere para atender a las futuras generaciones, que desean prepararse mejor.

Pronto nos encontraremos con la contradicción de la proyección del Senado para el año 2022, que asegura habrá cobertura para el total de las solicitudes de quienes desearán ingresar a estas instituciones; pero al paso que vamos no se cree posible, y si bien nos va para entonces, sólo se alcanzaría a cubrir el 50% de las solicitudes.

En un país con la pobreza y la desigualdad que tenemos, muy pocos de estos estudiantes tendrán acceso a la educación superior pública casi gratuita y difícilmente podrán ingresar a alguna universidad privada con las cuotas que exigen.

Las cuotas de casi todas las universidades privadas rebasan los 100 mil pesos anuales, monto que la mayoría de las familias mexicanas están imposibilitadas de financiar. La educación se ha convertido en un gran negocio y el mejor ejemplo de ello es que varias de ellas forman parte de fondos internacionales que lo único que buscan es obtener los mayores ingresos monetarios. Para tener acceso a ellas, con pago preferencial, es necesario que el estudiante tenga la calificación de superdotado y aún para ellos hay un límite de ingreso.

Ahora bien, la llamada Universidad Nacional Autónoma de México, la más grande de Latinoamérica, en realidad no es tan nacional, desde el momento en que da preferencia de ingreso a los estudiantes egresados de sus propias escuelas y a quienes radican en CDMX. Sólo admite poco más de 90 mil nuevos estudiantes cada semestre, y en total, alberga a 256 mil... muy pocos provincianos están matriculados en esa megauniversidad, antes semillero de políticos que ahora han sido desplazados por egresados de las instituciones privadas nacionales o extranjeras.

Y es que no obstante que la UNAM ha tenido a los mejores maestros del país, la abrumadora inscripción en sus clases ha colapsado el sistema de enseñanza-aprendizaje al volverse masiva, contraviniendo un principio pedagógico de enseñar a grupos controlables que me permitan la interacción.