La empresa flexible y humana será la más productiva

“Las empresas más productivas del mundo son  aquellas que procuran bienestar para su capital social... ese es el futuro”, afirma el padre de la psicología positiva, Martín Seligman, dedicado a la difusión de su tesis sobre la relación entre directivos, jefes y trabajadores, a través de sus libros y conferencias por todo el mundo, apelando por el cuidado de los trabajadores talentosos para que sean lo más felices en el desempeño de su labor.  

¿A qué distancia de ese ideal laboral se encuentra la empresa mexicana típica? En la mayoría de las empresas chicas y medianas, ha prevalecido el criterio administrativo de quienes no han hecho carrera en la administración de empresas, participando a veces en algunos  cursos aislados y sin comprometerse a operar cambios... prevaleciendo en sus mentes que si el negocio ha funcionado, no tienen por qué experimentar; desdeñan la opinión de consultores y facilitadores especializados, objetando que “ tienes buenas ideas teóricas, pero que en la práctica, no funcionarían”. Ellos son patrones, pero no gerentes.

El psicólogo  mencionado, afirma que “seis de cada diez  empleados en el país rinden más cuando tienen flexibilidad en sus organizaciones para cumplir con intereses personales... que el éxito no tiene nada qué ver con el tiempo que permanece un empleado en la oficina, sino su capacidad de compromiso”.  

Ante esas aseveraciones producto de una hipótesis que ha tenido comprobación en el balance final de una empresa, no cabe sino reflexionar sobre la posibilidad de  un rediseño organizacional, aplicar una reingeniería de talento que: mejor sería considerar  el humano  como  talento y no como un recurso disponible como activo material  e insensible.  

En la empresa mexicana de cualquier tamaño, generalmente interesa solamente que el trabajador cumpla con los estándares, y que al concluir su  jornada, lo que le suceda fuera de ella no es de su incumbencia. Le quieren decir que “de puertas afuera, lo que tú quieras, pero dentro,  cumples”. 

No se trataría  de fomentar un nuevo tipo de empresa paternalista, sino de aquélla que vea por el bienestar de sus trabajadores incluso fuera de ella; crearles un ambiente que les genere satisfacción, atendiendo sus problemas profesionales de la administración de personal y psicólogos. 

Cuando un trabajador es atendido y se siente sujeto de estudio, la reacción es positiva, recordando los experimentos de Elton Mayo en la empresa Western Electric, en Hawthorne, Illinois, durante el decenio 1920-30. 

Atender el bienestar del trabajador, conocer su estructura familiar y sus necesidades, no tiene costo y sí origina excelentes resultados, con tal de recibir  lo que se le ha ofrecido.