¿Cómo combatir la pobreza?

Después de la fría estadística generada por el CONEVAL sobre la pobreza en México y la cada vez más baja capacidad de compra del salario mínimo que ha caído alrededor del 40% en los últimos años, los analistas se preguntan cómo resolver de fondo el problema que aumenta año tras año, provocando inquietud sobre el desenlace final.

A los pobres no simplemente les falta dinero, sino también conocimientos, el apoyo de las instituciones y sobre todo, confianza en su propia persona.

Se dice que la pobreza es un estado mental, porque pobres han sido muchas personas que al paso de los años, vencieron el paradigma de la precariedad y se impusieron sobre las limitaciones materiales originales  para sobrepasarlas, sin menoscabo de su yo ético. La confianza fue su mejor herramienta pero sobre todo la acción productiva. El fantasma a vencer fue la pobreza y pronto se deshicieron de él.

Investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts afirman que “se necesita mucha más habilidad, voluntad y compromiso para que los pobres salgan adelante “. Aseguran que no es muy difícil escapar a ella aun se viva con un dólar y medio diarios.

La mentalidad del pobre no aspira a más y cae en la fatalidad de que no hay nada qué hacer. Con esa actitud, se forma un gran lastre que inhibe cualquier destello de creatividad. No va a conferencias sobre negocios, cursos de ventas ni  dialoga con comerciantes y pequeños empresarios sobre cómo hicieron para serlo; carece de la fuerza de la perseverancia. En otras palabras, se derrota a sí mismo.

En algunos países con el problema de la pobreza, se ha desarrollado estrategia contra ella, experimentando con miles de familias en este nivel durante siete años. El secreto, dice los economistas, “es distribuir activos, seguidos de varios meses de transferencias de efectivo y luego, por hasta dos años de capacitación y apoyo”.

Sociólogos y economistas de otros países, han aplicado estrategias alimentarias dotando a familias de animales domésticos que pueden reproducir bienes de consumo (leche, huevos, carne), pero con una táctica que evite se coman ellas mismas su “vale de comida”, proporcionándoles gradualmente ese apoyo con la consigna de que vendrán más y mejores, cuando se adhieran al plan y resistan a la tentación de celebrar el apoyo con un banquete.

Las familias pobres de Europa Central  son autosuficientes en alimentación, comenta un viajero que estuvo en varias comunidades: siembran, cultivan y conservan alimentos para todo el año, tal y como lo hacen nuestros vecinos menonitas que viven en el municipio de González.

Parece mentira que en nuestro país,  siga sin aplicarse el milenario consejo de que “no le des un pez al pobre, sino enséñalo a pescar”.