El arbitrario cobro por utilizar el agua en México

Razones más políticas que económicas han prevalecido en nuestro país,  para fijar el precio al servicio de agua potable.

En realidad, el agua no tiene costo, sino  toda la infraestructura que se instala para transportarla de su fuente, y  llegue a los hogares.

Por eso la variación del precio del servicio en diferentes ciudades del país, considerando que en todo caso, es el Congreso quien aprueba las tarifas.

Mientras en algunas ciudades el metro cúbico cuesta un peso, en otras el costo es de 22, olvidando que el agua debe valer lo que cuesta, no lo que fijen en algunos casos quienes tienen intereses políticos como fuente oscura de recursos.

Se requiere un justo valor para mejorar el servicio, pero, ¿qué autoridad tiene  interés  de ordenar  un estudio técnico- económico y financiero?  o por ejemplo,   ¿considerar el peso de la nómina frente a la productividad?,  ¿El criterio para integrar el grupo de trabajo obedece a necesidades  objetivas o políticas?Veamos el contrastante estudio que realizó Saúl Hernández en las 100 ciudades más importantes del país, empezando por las más caras, precio por metro cúbico  y en pesos: Fresnillo, 22; Querétaro, 20.2; Aguascalientes, 19.16; Morelia, 18.25; Pachuca, 18.02; Tijuana, 17.95; Tlalnepantla, 17.95; León, 16.82; Ciudad de México, 16.17;  Naucalpan, 15.44.

En contraste, el agua de menos costo la tienen: Villahermosa, 1.02; Campeche, 1.84;  Cuautla, 2.58; Tapachula, 3.09; Mazatlán, 3.15; Uruapan, 3.25;  San Luis Río Colorado, 3.38;  Córdova, 3.59; Puerto Vallarta, 3.72  y  Mérida, 3.90.

Como se podrá observar, las ciudades de menos costo son las que tienen las fuentes de las cuales se proveen cerca de las potabilizadoras. Significa que en  la tarifa se debe valorar lo que cuesta transportar el agua hasta donde se encuentra el usuario final, la infraestructura y recursos humanos necesarios para trasladarla y proveerla, así como el costo de inversión, mantenimiento, la potabilización, etc.

Es verdad que el usuario requiere de educación para no desperdiciar el líquido, pero no a costa de inflar el costo por metro, sino de un programa permanente de convencimiento: todavía se contempla, con cierto horror, ver a personas  lavando autos en la vía pública o “barriendo” con agua, dejando grandes charcos en la calle.

A estos usuarios, se les debe infraccionar aplicando el Reglamento de la ciudad, pero no castigando a todos los  que son cuidadosos.La pérdida del líquido por fallas en los ductos, no debiera cobrarse al usuario, sino en mejorar las redes.

Según el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua, por cada mil  litros se pierde aproximadamente el 40% por fugas en el país, lo que es una exageración. 

La mayoría de las empresas que proveen el servicio pertenecen al municipio, y es el alcalde quien previo análisis, propone al Congreso de su estado la tarifa, con base en estudios.

En el caso de la zona conurbada del sur de Tamaulipas,  no es así, pese al nombre oficial de la empresa, quien además promete que es potable (que se puede consumir directamente) , pero no hay un solo habitante que lo haga.

De ahí el éxito de las empresas potabilizadoras privadas, que impactan el presupuesto familiar.En el caso nuestro, no solamente se fija un precio a primera vista arbitrario al metro cúbico, sino que se agrega al suministro casi el 50%  por concepto de “desalojo”, más un 29% por “tratamiento de aguas residuales”, ambos conceptos  difíciles de comprobar.  

Con esta sumatoria, el  metro  vendría costando  más de once pesos.  

¿Quién defenderá a los usuarios de todo el país de tarifas que no son sustentadas?.