Unos cuantos afectan la vida de millones de mexicanos

Lo negativo que ahora está ocurriendo en nuestro país es obra de unos cuantos miles,  en relación a los más de cien millones de mexicanos; no llegan ni al uno por ciento los causantes de los desastres sociales y de otra índole que nos tienen en el peor de los momentos históricos de México.

El eterno plantón magisterial de Oaxaca , la contaminación de las mineras sobre los ríos de Sonora, la decisión de un gobernador de construir una represa que afecta el abastecimiento de agua de miles de hectáreas sonorenses y la chocarrera decisión de éste de “expulsar” a delegados federales que lo denunciaban , el desastre de la línea 12 del metro capitalino en donde todo estuvo mal y dio lugar al poco deportivo “voleybol” y últimamente, los horrores de Michoacán, Morelos y Guerrero en donde los que han mandado han sido  los otros , y los demás, subordinados por la buena o por la mala  .

 Casi todos los días los lectores se desayunan con noticias que por lo repetitivas, van perdiendo el interés: la matazón de delincuentes entre sí y las operadas por fuerzas federales, los secuestros y extorsiones que sufre la población civil todos los días, la captura de cabecillas del mal y el colmo: el hallazgo de tumbas colectivas ilegales buscando los cuerpos de otros . Un humorista de lo negro dijo a propósito, que ahora nosotros debemos celebrar  todos los días “El Día de los Muertos”.

 Jóvenes estudiantes secuestran autobuses para marchar a manifestaciones y la policía, en lugar de capturarlos por el delito, “los escoltan” para que no les pase nada malo, como a otros que sí les ha pasado y cuyo paradero se ignora pero se presume lo peor.

 Unos cuantos encapuchados, aprovechando el río revuelto de las marchas, se dedican a destruir e incendiar edificios públicos que se han erigido con  su mobiliario con los impuestos de todos y que por lo tanto, pertenecen a todos, actuando con absoluta libertad sin que ninguna autoridad intervenga por “temor” a la reacción de las minorías sin futuro.

 El resto de la población, los pacíficos y que se dedican a lo suyo en bien del progreso de la sociedad, solamente contempla, critica en privado y se azora, cada vez con menor intensidad por lo rutinario de la violencia.

 Se está pagando un alto precio por la apatía gubernamental, por la falta de profesionalización de los cuerpos de seguridad  y la  fácil absorción por el soborno que deslumbra a los débiles con un fajo de billetes… manchados con sangre.

No, éste no es el México por el que lucharon nuestros antepasados, el México que ha sufrido las intervenciones extranjeras y que saquearon hasta el límite los empresarios sin  patria y que finalmente han ido desapareciendo.  Lograr la independencia y construir instituciones ha llevado muchos años que muchas generaciones no vivieron para contemplar los frutos y ahora, éstos los arrebatan unos cuantos miles por todo el país ante los cuales se ha sido tolerante y a veces cómplice.

 Estos miles, ¿cómo surgieron, qué los alimentó y por qué perduran?   Interrogantes difíciles de contestar por lo complejo del fenómeno social… pero lo cierto es que para la mayoría de los mexicanos adultos surge esta etapa como una pesadilla, como si todo lo negativo que sucede no correspondiera a nuestro país.

 Las consecuencias para la juventud en su próxima edad adulta  son impredecibles ahora, pero indudablemente su pensamiento y sentimientos irán impregnados de escepticismo, de desprecio por los gobernantes y la clase política y sus egoísmos, de desapego por el amor a la Patria y con un secreto deseo de irse del país, a otro que les garantice paz, seguridad, respeto y convivencia.

Las minorías compactas,  “organizadas” para el mal, armadas y desalmadas, han vencido a millones.