Recordando a Gabriel Vargas en su centenario

Hace 100 años en el mes de febrero, nació en Tulancingo, Hidalgo, el caricaturista Gabriel Vargas, creador de varios personajes populares producto de su ingenio, y  quedaron en la memoria de millones de lectores en la mejor época de la historieta.

Fueron 70 años de permanencia, semana tras semana, con tiraje de 500 mil ejemplares, estimándose tenía alrededor de dos millones de lectores por la preferencia colectiva que se hacía de sus ejemplares; fue  hasta que la edad del dibujante no le permitió seguir con su vocación  cuando se retiró, en 1994, después de 80 años de trabajo continuo. Todo un récord en el mundo de los historietistas.

Los personajes de la familia Burrón, su mejor creación, pertenecían al barrio fiestero y tradicional, en donde se practicaba la buena vecindad y la solidaridad.

La producción de Vargas no iba dirigida a las élites porque  trataba  la cultura popular en vivo; los personajes son inolvidables para quienes se regocijaban semana a semana con el tema de cada edición: don Regino, de oficio peluquero, cordial con su clientela en “El rizo de oro”, siempre ecuánime y tolerante con los desplantes de su mujer, doña Borola Tacuche, y sus hijos Macuca y Avelino. Borola  tenía ínfulas y poses de mujer educada y, pero que resultaba ridícula con su estola de indescifrable piel y el abrigo de su tía Cristeta; a falta de recursos, fumaba cigarros hechos de papel periódico enrollado y sin tabaco, pero “con estilo”. Sin embargo, este  personaje  se fue convirtiendo en una defensora de los derechos de las mujeres.

Vargas usaba para sus historietas un florido lenguaje popular que no dio cobijo a palabras malsonantes, algo de lo que su autor se jactaba.

Obtuvo los siguientes reconocimientos: En 1983,  el  Premio Nacional de Periodismo de México en caricatura,  por su trabajo realizado en Editorial Panamericana.

En  2003 el Premio Nacional de ciencias y Artes, en el área de Artes Tradicionales Populares y también [ un reconocimiento por parte del gobierno de la Ciudad de México como ciudadano distinguido.

Para conmemorar este centenario, la Librería Porrúa del Centro Histórico de México, abrirá una muestra  de los trabajos, y en la Feria Internacional del Libro  del Palacio de Minería durante febrero-marzo, se realizarán diversas presentaciones como homenaje al dibujante; también habrá otras celebraciones en su natal Tulancingo.

El legado completo de Gabriel Vargas, la viuda,  Guadalupe Appendini,  lo cedió a la editorial mencionada, quien se comprometió a difundir los trabajos del autor.