Octavio Paz: cuando el poeta se aparta del príncipe

México y Latinoamérica están de fiesta, recordando al poeta Octavio Paz, en ocasión al centenario de su nacimiento y por haber sido galardonado con el premio Nobel de Literatura.

Pasado mañana  lunes 31  es el día exacto de esos cien años, cuyo  propósito al nacer  fue el   embellecer  el mundo de las letras  pero también guiar a las juventudes  con su pensamiento y actuar político.

Octavio fue periodista, diplomático, polemista, traductor, editor; ídolo de las juventudes de izquierda en el ’68, impulsor de empresas culturales, crítico de los totalitarismos que han imperado en el mundo y del sistemas de gobierno que ahoga las libertades básicas y la democracia, y duro contra los que no se alineaban con sus puntos de vista.

Su obra “El laberinto de la soledad”, ha sido  referencia para el estudio del mexicano y libro de texto en escuelas de filosofía, sociología y literatura que se lee y relee para encontrar nuevos filones interpretativos.Famosa su controversia con otro grande que se fue, Carlos Monsiváis, cuando a éste le llamó más que hombre de ideas, hombre de ocurrencias, a lo que Carlos reviró diciendo que Paz no era un hombre de ideas sino de recetas.

El poeta Armando González Torres ha dicho que “Paz era alguien de mente animosa en su forma de debatir. Tenía la virtud de no esconder la mano, de subirse al cuadrilátero con motivos grandes o menudos, en un país que no está acostumbrado a debatir.

“La figura de Paz se engrandeció a raíz de su renuncia a la embajada de México en la India, como protesta por los sucesos en la plaza Tlatelolco en 1968.

Es algo insólito que alguien renuncie en este país, en que todos (o casi) se hacen de vista gorda ante sucesos que moralmente reprueban.

Ello le proporcionó un gran capital político y credibilidad ante los ojos de la juventud mexicana, ansiosa de tener lideres intelectuales en quienes creer.

Paz recomendaba a los intelectuales de Latinoamérica “no acercarse demasiado al príncipe para conservar libre  pensamiento y  crítica”;  “sin embargo, fue a su vez criticado por hacerlo él mismo cuando organizó junto con la revista Vuelta en 1990, el encuentro “Experiencia de la libertad”, que se trasmitió por Televisa, participando intelectuales de varios países.

Durante ese encuentro surgió el famoso incidente en que el poeta Vargas Llosa llamó a México como el país de la “dictadura perfecta”, que ocasionó su salida intempestiva, ante la ira de Paz, quien había caído en una sutil dependencia oficial.

Para Arturo Santillana Andraca, El ogro filantrópico,  que apareció en  agosto de 1978  en el número 21 de la revista Vuelta y un año más tarde,publicado por la editorial mexicana Joaquín Mortiz como un libro, está  integrado por un conjunto de ensayos atravesados por ciertas preocupaciones como: qué significa el Estado, cuáles son las particularidades que adquiere en nuestro país, así como sus manifestaciones en otros regímenes.

Particularmente a Paz, le interesó pensar y denunciar los horrores del Estado totalitario, sea que tome banderas de derecha como en sus expresiones nazi y fascista, o que recupere banderas ideológicas de la izquierda como la Unión Soviética y su imperio en Europa del Este y Cuba.

Preocupación que sigue vigente en el mundo Occidental ante el desafío de Rusia de reiniciar su imperio absorbiendo Crimea, punto neurálgico en este momento.