John Maxwell Coetzee y la responsabilidad social y política

En el primer semestre de este año de 2016, estuvo en México el doctor Coetzee para recibir el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Iberoamericana, por su contribución al pensamiento crítico de los fenómenos contemporáneos de violencia, racismo, segregación e injusticia, fenómenos que aparecen en su obra literaria.

Al recibir el reconocimiento, expuso un discurso titulado “Sobre la censura”, en el cual meditó sobre los peligros y alcances del aparato estatal que, señaló, es “el ojo atrás de la espalda del escritor” que es el censor,  de los abusos y repercusiones que esa voz de la crítica tuvieron en su primera producción de novelas en Sudáfrica, en el periodo en donde rigió el Apartheid y después de él.

Premio Nobel de Literatura, el escritor muestra su pensamiento humano y generoso, conocedor de los problemas sociales de Latinoamérica, mostrando un sentido del humor irónico sobre la situación de ventaja para unos cuantos y desventaja para la mayoría de nuestros países donde prevalece la pobreza.

 Reconoció que en algunos países de nuestro Continente el aparato político se une al policíaco y militar, como sucedió en Sudáfrica, con diferencias de matiz, despertando tal apreciación una polémica que enriqueció la visión de las condiciones de México en lo económico y social y las formas de darles salida, y de encontrar alguna solución. 

El autor de La Edad de Hierro, plantea en esa obra la crítica a la guerra en su país natal, Sudáfrica, en donde los niños son utilizados como pequeños soldados y se les condena a morir por ideales abstractos. Aquí recordamos los millones de seres humanos que han muerto en las guerras, también por esos ideales que el Estado “vendió” como causa para enviarlos a la muerte, como en el caso de Vietnam.  En otra obra, El Maestro de Petersburgo, convierte a los personajes de tramas de alto contenido crítico de la política dictatorial; en otra obra, alterna con la problemática de la migración y el papel que podría tener un niño que ha perdido su infancia.

Coetzee también se refiere al antihéroe, al desplazado de guerra que intenta escapar de los constantes estados de queda en su ciudad, convirtiéndose en un migrante, luego refugiado en un campo de reeducación del Estado en donde concentran  a sus enemigos.

El doctor Honoris Causa ha provocado una conmoción en el mundo intelectual y político con su crítica, pero desafortunadamente poco conocida su obra, no obstante haber recibido la medalla del Nobel en Suecia en 2003.