Jaime Nunó y su composición cumbre: el Himno Nacional Mexicano

Hace 160 años en  agosto, se cerró la convocatoria abierta cuyo propósito era componer la música  del Himno Nacional  Mexicano, y su letra ya estaba seleccionada y correspondía a don Francisco González Bocanegra. El concurso fue abierto por el general Antonio López de Santa Anna el 12 de noviembre de 1853 y una vez que el jurado definió a los ganadores, se estrenó el 15 de septiembre de ese año en el Teatro Nacional.El músico ganador fue el español Jaime Nunó Roca, que nació en Gerona y viajó a Cuba para perfeccionar a las bandas musicales, en donde lo conoció el general  Antonio López de Santa Anna y fue invitado a viajar a México con el mismo propósito, y  por esta situación incidental  concursó y ganó.

Por ello, el catalán no percibió ningún premio en metálico decidiendo emigrar a los Estados Unidos, enseñando música en la ciudad de Búfalo, Nueva York, desapercibido totalmente por los siguientes gobiernos  de nuestro país, hasta que fue descubierto por mexicanos que visitaban la Exposición Panamericana en esa ciudad  en el año 1901; el dato  fue comunicado a don Porfirio Díaz quien ordenó se le girara una invitación para asistir a presidir nuestras fiestas patrias.Habían pasado 48 años desde que Nunó abandonó México y hasta principios del siglo XX se le invitaba a las Fiestas de la Independencia de ese 1901, este fue un acontecimiento de gran resonancia popular  porque hubo la oportunidad de conocer al compositor y  dirigir a la banda militar su propia obra cumbre,  frente al palacio nacional.

En ese año, se realizó por instrucciones de don Porfirio, la primera grabación del Himno,  perteneciendo la única copia de ella  a la colección del Armando Pous quien la tiene en resguardo en la Fonoteca Nacional, junto con otras 29 versiones.  Pous rectifica la  de CONACULTA, órgano superior de la Fonoteca, quien afirma que la primera grabación fue en 1905, pero este coleccionista posee los documentos probatorios de que existen por lo menos cuatro, antes.Don Emilio Portes Gil, que fue gobernador de Tamaulipas, comenta en sus memorias haber   conocido a don Jaime , cuando estudiaba la escuela Primaria; el músico procedía de la ciudad capital de regreso a Búfalo, Estados Unidos,  y antes de llegar a la frontera, la ruta del ferrocarril pasaba  por Cd. Victoria; dice don Emilio: “En el año de 1903, recibimos en la estación del ferrocarril a don Jaime Nunó, autor de la música del Himno Nacional. Hacía una gira por la república con el fin de despedirse del pueblo mexicano y pasar los últimos años de su vida en la madre patria .

En la Escuela Anexa a la Normal se le  hizo una gran recepción,  presidida por el gobernador del estado. Más de 5,000 niños cantamos el Himno Nacional y aquel viejecito de más de 80 años, emocionado lloró como un chiquillo… don Jaime era un hombre de barba blanca , de cutis rosado , de cabellera totalmente blanca . Cuando le tocó hablar no pudo hacerlo, pues el llanto ahogó sus palabras y sus lágrimas corrían abundantemente por su venerable rostro “   (En: Raigambre de la Revolución en Tamaulipas, 1972).Don Jaime no murió en su patria, sino en Búfalo en 1908; en el año 1942 el gobierno mexicano hizo exhumar sus restos,  los trasladó y en una ceremonia fueron  depositados en la Rotonda de las Personas Ilustres, en el panteón civil de Dolores.El pueblo donde nació don Jaime se llama San Juan  de las Abadesas, en Cataluña;   el ayuntamiento de hace 5 años construyó en su honor una fuente que lleva su nombre, con la cooperación de mexicanos que radican en esos lugares.