Importancia de reconocer al personal en la empresa

Max De Pree en su librito sobre el liderazgo (Lasser Press Mexicana, 1990) , narra el caso del gerente de una empresa de mucho éxito en su época, que tenía como  responsable de taller a todo un técnico muy competente en el cual recaía  gran parte la tarea del proceso industrial. Siempre lo trató por lo que era: un experto en producción, y todos los diálogos que sostuvieron durante años fue alrededor de su trabajo, hasta que un día falleció.Cuando días después el gerente en un raro gesto de cortesía visitó a la familia del finado,  para decirles lo importante que había sido éste  para sacar adelante a la empresa, la viuda escuchó con paciencia y luego le pidió permiso para leerle un libro de poemas bellamente encuadernado  que trajo de la recámara; empezó a leer uno tras otro, quedando embelesado el visitante ante poesía tan refinada. Al final, preguntó quién era el autor, para felicitarlo. El autor fue mi marido, que en paz descanse, contestó la dama.Al regresar el gerente a su hogar, iba sumamente deprimido. Tantos años de convivir en la empresa y nunca se enteró de las aficiones, gustos y alegrías de su brazo derecho; no sabía si un gran técnico se había hecho poeta, o un poeta  convertido en técnico.Esta es la historia de muchas empresas y negocios en nuestro país: los empleados giran alrededor de un jefe autoritario e insensible, desinteresado en las aficiones, gustos y vida familiar de su personal. Se  centran en las habilidades y conocimientos de la gente, en relación al desempeño que tienen en sus puestos de trabajo… pero nada más. En una ocasión, llegó a la empresa de la industria metalmecánica una solicitud en francés, pidiéndole el jefe a su ayudante que buscara a un traductor… y éste le contestó: mi hija domina el francés, lo cual, obviamente, ignoraba. En nuestro esfuerzo por comprender la vida de las empresas, ¿qué enseñanzas se pueden derivar de esas historias?  Además de todas las razones, metas, parámetros evaluaciones y últimas palabras, es fundamental que los líderes respalden el concepto de la persona.

Esto comienza con la comprensión de la diversidad de los dones, talentos y aptitudes de los demás.Comprender y aceptar la diversidad nos permite ver que cada uno de nosotros es alguien necesario. También nos capacita para comenzar a pensar en abandonarnos a los aciertos de los demás, en admitir que no podemos saber o hacerlo todo.“El simple hecho –dice De Pee-  de reconocer  la diversidad en la vida empresarial nos ayuda a conectar la gran variedad de dones que la gente aporta al trabajo y al servicio de la organización”. Y es que la diversidad nos permite a todos y a cada uno contribuir de manera especial para que nuestro don particular se convierta en parte del esfuerzo corporativo.Todo consiste en que el gerente, jefe, supervisor y todo aquél que posea liderazgo formal pregunte sobre las necesidades, requerimientos o urgencias a su personal, y quizá dentro de él surja la solución, en lugar de acudir a fuentes externas. Por falta de ello, algunas empresas gastan sumas inesperadas de dinero buscando auxilio fuera, cuando dentro está la posible solución al problema.

La  vida de aquéllos que están o han estado  en contacto con organizaciones, está sazonada con anécdotas sobre diversas situaciones. En una ocasión visitando Altos Hornos de México, en Monclova, un obrero de patio comentó que la empresa había contratado a un localizador  de  tubería subterránea, pero no la encontraba pese a los aparatos que poseía para ello; se hicieron varios hoyos en los patios, sin suerte. Cuando después de días este trabajador preguntó  qué andaban buscando, al enterarse, fue rápido a un punto y señaló con el dedo el lugar exacto  por donde pasaba la tubería: él estaba allí cuando la instalaron. Igual nos platicó un obrero de la CFE en la hidroeléctrica de Malpaso, Chiapas. Se averió una de las turbinas ASEA y para su dictamen, trajeron a un técnico desde Estocolmo, el cual opinó lo mismo que  había dicho ese obrero, solo que la empresa  extranjera cobró   miles de dólares.“Para qué buscar diamantes en tierras lejanas, cuando quizá los encuentres  debajo de la tierra de tu patio,” dice un proverbio árabe.