La Constitución, sobre los usos y costumbre indígenas

Son pocas las iniciativas de ley que reciben el voto unánime, sin abstenciones, como la que ha  presentado  la diputada indígena Eufrosina Cruz Mendoza en la Cámara federal; trató sobre la reforma que se añade a la fracción tercera del apartado A del artículo segundo constitucional, estableciendo que  “En ningún caso las prácticas comunitarias podrán limitar los derechos políticos electorales de los y las ciudadanos en la elección de sus autoridades municipales”.

Para comprender las causas de esta iniciativa, tendríamos que conocer el pasado de la diputada mencionada cuyo nombre ha merecido notas periodísticas de la prensa internacional, porque ella misma sufrió la censura por desafiar los usos y costumbres de su comunidad.

Eufrosina Cruz Mendoza nació en  Santa María Quiegolani, Oaxaca,  en 1979. Es una activista política  que se ha distinguido luchando por los derechos políticos de las mujeres en los municipios indígenas de su estado.

Cobró notoriedad al triunfar en la elección a presidenta municipal de esa población, en  2007 y su  triunfo anulado porque  las leyes tradicionales estipulaban  que las mujeres no podían ser electas al cargo,  inició una serie de protestas ante las instancias locales y nacionales, para lograr que se modificaran  las leyes de usos y costumbres y se les reconociera la totalidad de sus derechos políticos a las mujeres, llevando sus protestas y posteriormente actividades tendientes a transformar la legislación   por diversas partes del país.

Nació en la comunidad de Santa María Quiegolani, en una familia zapoteca, inicialmente solo hablaba su idioma materno, aprendiendo español a la edad de 12 años, buscando continuar con sus estudios se trasladó a la capital del estado, Oaxaca de Juárez, donde logró culminar la licenciatura en Contaduría Pública y desempeñar su carrera profesional durante un tiempo, porque sus inquietudes políticas no le permitían acomodarse a la práctica profesional.

Varios partidos políticos hicieron coalición para apoyarla en su arribo al Congreso del estado de Oaxaca  como diputada, en 2010, pero lo extraordinario fue que la nombraran presidente de LXI Legislatura, siendo el primer caso en que  se presentaba  en el contexto internacional. 

Esta singular mujer ha declarado que “la reforma es para las mujeres indígenas que venimos de la montaña, un sueño de un futuro hacia la igualdad. Significa que nos llamen por nuestros nombres en la asamblea de nuestra comunidad y que nadie más diga qué es lo que tenemos qué hacer  o cuántos hijos debemos tener”.

Ahora lo que sigue de acuerdo al procedimiento de ley, es que la iniciativa pase al Senado para su ratificación y de éste a los congresos locales para que voten en el mismo sentido, y convertirse en decreto.

Emocionada al  recibir el voto unánime, ayer exhortó a los jóvenes  que ahora ocupan las calles de la capital,  que no hagan de la rebeldía una causa, sino que le den una causa a esa rebeldía.

El presidente de  la Comisión de Puntos Constitucionales, Julio César Moreno Rivera, dijo al presentar el dictamen que los usos y costumbres no deben de estar por encima de los derechos humanos… que deben apegarse a los principios fundamentales de la Constitución.

Muy diferentes son los usos, tradiciones y costumbres que exaltan lo indígena y que ha atraído a visitantes de todo el mundo a las diferentes zonas  de Oaxaca, quien celebra cada año una de las fiestas autóctonas más atractivas de América.

Un gran paso se ha dado al reconocimiento de los derechos de la mujer indígena, gracias a la rebeldía de una extraordinaria mujer  que se atrevió a decir NO a lo que representaba una afrenta para ellas.