Ceremonias de graduación y la manipulación de las emociones

Resulta casi ridículo el contemplar escenas de “ceremonias de graduación” de estudiantes de nivel básico y medio… y más todavía, vistiendo toga y birrete, como una forma de abaratar los símbolos universales de la academia y del saber.

Los alumnos en busca de su afirmación como tales, caen fácilmente en la creencia de que están aproximándose a las laderas del homo sapiens, pero en realidad, los espera un desolado mundo con poco reconocimiento y oportunidades de trabajo.

Pero el conflicto sobreviene y cae a los sufridos padres de familia, que acceden a la organización de ceremonias un tanto de pacotilla y con discursos de dudosa sinceridad, conteniendo los consabidos mensajes del “esfuerzo, sacrificio, abnegación y responsabilidad”. Todo, con previo asalto a la exigua economía familiar, porque todo hay que comprar: ropa, calzado, anillos, el documento, la fiesta y varios etcéteras. Esta es parte de las costumbres de cultura popular mexicana: la de echar la casa por la ventana aunque el despensero  se quede vacío y cuentas por pagar.

Hasta hace pocos años, algunas escuelas comerciales organizaban pomposas y publicitadas ceremonias de graduación, escuchándose la consabida “Marcha triunfal”, de la ópera “Aida”, como fondo en el desfile de las graduadas, con sus caritas emocionadas… pero sin dominar la ortografía.

Los directivos de algunas escuelas privadas son dados a organizar ceremonias para mostrar a los padres y público en general, las bondades de su institución, generando satisfacción y orgullo de ver a sus hijos desempeñándose en un concurso, una obra teatral, un deporte o alguna exhibición. Es magnífica la actividad para escolar, como complemente de la educación, pero no debe ser un elemento manipulador de las emociones paternas.

Si, es justo que un estudiante después de 14 ó más años de preparación, tenga su única fiesta de graduación, como algo privado, pero al menor costo posible y una vez que haya tenido un acercamiento al mundo laboral. Le espera un largo periodo de aprendizaje y adaptación al mundo real. Será cuando empiece a estudiar.