Afrenta a la dignidad de las personas

Una nota de prensa reiterativa en los medios extranjeros sobre México está relacionada con la corrupción, la violación de los derechos de las personas, así como con la impunidad.

Parece mentira que avanzado el siglo XXI, estas sombras sobre el prestigio del país siga oscureciéndolo, al grado de que en algunas naciones se les advierta a sus viajeros abstenerse de visitar o transitar por ciertas áreas de la geografía de México, incluso de prohibir se vaya a algunas de ellas, por la violencia que impera, por más que las autoridades defiendan a los empresarios del turismo de que se trata de “problemas entre bandas delincuenciales”… sólo que éstos se dirimen en medio de la población.

La última nota que difundieron los medios internacionales acompañada de imágenes denigrantes, fue la tortura que sufría una mujer a manos de personas encargadas de la seguridad, pero conocido varios meses después del suceso, por la difusión de una grabación, de otra manera, hubiese pasado desapercibido el hecho que puso en mala posición a nuestro Ejército, ignorándose cuántos casos habrán sucedido en parecidas circunstancias, porque aparentemente sobre la ley, prevalece el uso y costumbre en las distintas detenciones que se llevan a cabo en nuestro país.

Miguel Carbonell alerta en ese sentido y sostiene que más de 90% de las sentencias que se emiten en el país se basan en evidencias, no se construyeron con criterios y métodos científicos. Lo anterior lleva a dos cuestiones fundamentales: la primera, la relevancia de que el nuevo sistema penal acusatorio entre en vigor con todos los elementos que se requieren para su plena y adecuada operación; pero también el insustituible elemento del debido proceso.

Lo que ha quedado claro es que la tortura, también es reflejo del primero de los eslabones en la cadena de la corrupción, entendida en dos de sus dimensiones: la primera, la ruptura del orden jurídico de parte de quienes violan la ley para obtener declaraciones, información o confesiones; pero también en el sentido del inmenso y sinuoso camino que las personas que son procesadas deben recorrer para demostrar su inocencia, porque hasta hoy, como lo sostienen los especialistas en derecho, la carga de la prueba sigue estando del lado de las y los inculpados.

Si, como dijo el presidente Peña Nieto, se “trata de ridículas minorías”, pero esas minorías están dominando el panorama nacional por la ineficacia de las instituciones encargadas de la seguridad, que son “mayorías minimizadas”.