Abandonar las aulas, problema nacional

Se define deserción como el abandono de las actividades escolares antes de terminar algún grado o nivel educativo. La CEPAL reporta que en promedio, cerca de 37% de los adolescentes latinoamericanos que tienen entre 15 y 19 años de edad, abandona la escuela a lo largo del ciclo escolar. Asimismo, se afirma que la mayor parte de la deserción se produce una vez completada la secundaria y frecuentemente, durante el transcurso del primer año de la enseñanza media superior.

En México, existen dos tipos de programas para la educación media superior: el bachillerato y la educación tecnológica. El bachillerato general concentra 89.5% de la matrícula nacional, y el tecnológico 10.5%, lo que muestra el escaso interés de la población juvenil por los estudios con orientación tecnológica. Sin embargo, independientemente de la popularidad de las modalidades, la eficiencia terminal de ambas es insatisfactoria, ya que solo la mitad lo termina: en bachillerato, 57% y en tecnológico, 45% (SEP, 2004).

Del nivel Secundaria, cada año, cerca de 300 mil estudiantes la abandonan, una cifra que se ha mantenido prácticamente igual en la última década según el investigador Lorenzo Gómez Morín. Para el especialista, la Reforma Integral de la Educación Básica (RIEB) abandonó la propuesta de gestión escolar centrada en el aprendizaje de los alumnos.

“Se nos van casi 300 mil estudiantes al año y no hemos logrado bajar esa línea, casi maldita, de casi 300 mil; sobre todo porque la secundaria estructuralmente es importante. Es un modelo educativo que no lo hemos dejado despegar”,  dijo.

En su más reciente estudio “Abandono escolar en educación secundaria. Análisis estadístico básico y recomendaciones para un programa integral de prevención”, Gómez Morín revela que en México el abandono escolar en Secundaria  no está asociado a los niveles socioeconómicos. Que una de las entidades con los mayores niveles de abandono escolar es Tamaulipas. Es un problema urbano más que rural al que se enfrenta la Secretaría de Educación y es un problema social grave, porque la mayoría de los desertores no ingresan a un trabajo y son  víctimas de la depresión y de la baja autoestima. ¿Estamos ante la gestación de una generación perdida?