Voces Ibero

Volver a la inocencia

El pasado 17 de mayo, la Fiscalía General de Chihuahua informó que cinco menores de entre 12 y 15 años secuestraron, torturaron, asesinaron y sepultaron al menor Cristopher Raymundo de 6 años cuando jugaban a secuestrarlo.La opinión pública dejo ver su indignación en las redes sociales y exigió castigo ejemplar para los responsables.

Esto es que se les juzgue como adultos debido a la crueldad con la que privaron de la vida al pequeño. Creo que esto no es un problema de justicia.

Es difícil ubicar una sanción justa para los menores o en su caso para sus padres o tutores. Por una parte existen las recomendaciones humanitarias de la ONU que le apuesta al tratamiento y a la reintegración familiar a corto plazo. Por la otra, sigue la tendencia de algunas legislaturas de endurecer las penas ante el aumento de la participación de menores en delitos relacionados con el crimen organizado como narcomenudistas o sicarios en los últimos años.

Poco puede hacer el derecho penal en estos casos. Me parece que el abordaje debiera ser multidisciplinario.

El Estado con la responsabilidad social que le corresponde, debe establecer vínculos con la academia para propiciar el desarrollo de nuevas investigaciones, metodologías y tecnologías que permitan estudiar los fenómenos y secuelas de violencia y atenderlos.

El país está enfrentando los estragos de una guerra declarada hace ya casi una década. Esto implica que nuestras generaciones más jóvenes, desde sus primeros años, han percibido la violencia como algo normal en su entorno.

De alguna manera han sido testigos del desprecio a la vida y la indiferencia al dolor ajeno que somos capaces de mostrar los adultos.

El Fondo de Atención a Niños y Niñas Hijos de las Víctimas de la Lucha contra el Crimen (FANVI) reportó en 2014una cifra de ocho mil niños huérfanos solamente en el Estado de Chihuahua que sufren sus duelos en forma de depresiones y conductas potencialmente antisociales. Una parte de ellos presenció las ejecuciones o levantones de sus seres queridos.

Es fácil perder la inocencia en esas circunstancias. Que el reto sea devolverla a los juegos de nuestros niños. 


socorro.hernandez@iberotorreon.edu.mx