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Reformas jurídicas ¿oralidad o tecnología?

En la última década nuestro sistema jurídico ha sufrido una transformación sin precedentes que implica concebirlo de forma distinta a como lo hemos entendido en el último siglo. Me refiero específicamente a las reformas en materia penal de 2008 y en materia de amparo de 2013.

Esta vorágine reformista hace necesaria no una sino varias reflexiones. En primer lugar, vale la pena señalar que estas se contradicen una a la otra causando un impacto importante en la impartición de justicia penal.  Una de las contradicciones que se advierte es que, por una parte, la reforma penal apuesta a la transparencia y a la agilidad a través de la oralidad, con la implementación del modelo acusatorio, o lo que conocemos comúnmente como “los juicios orales”.

Por otra parte, la reforma a la ley de amparo propone como forma de garantizar el acceso a la justicia “el amparo electrónico”, lo que implica llevar a cabo todo un juicio en línea prescindiendo de la oralidad y la inmediación que son principios fundamentales de la reforma penal. 

Otra de las contradicciones es que el nuevo modelo acusatorio implementa como principio rector la igualdad entre las partes, llevada hasta el grado de que el juzgador aún y cuando advierta que una de las partes no invoca argumentos jurídicos que pudieran beneficiarlo en el proceso, no debe intervenir a favor de ninguno. Sin embargo, la reforma a la ley de amparo sigue considerando la suplencia de la queja en materia penal y en caso de que el acusado no se defienda correctamente en su expresión de agravios el juzgador debe suplirlo y expresarlos en su ayuda. 

Esta aparente bipolaridad, que refleja el legislador en una y otra reforma, puede ser comprensible si se considera la complejidad de nuestro sistema jurídico, así como el escenario político que se ve reflejado en los cabildeos del proceso legislativo, pero aquí es donde pudiera apreciarse el riesgo de la interacción de las reformas. Entonces la pregunta sería: ¿cómo pueden conciliarse dos materias o dos tipos de juicios con principios tan distintos? ¿se convertirá un modelo en obstáculo del otro? ¿pueden complementarse e interactuar sin conflicto?