La Cueva de la Hidra

La raíz del miedo

"Conflicto que se pospone, estalla" Jesús Reyes Heroles

El pasado lunes 31 de marzo se anunció la llegada al Estado de México, del Ejército, la Marina, la Policía Federal y un nuevo jefe de la policía, en respuesta a la solicitud del gobernador Eruviel Ávila de apoyo para enfrentar la escalada de violencia en el estado. Se resolvían así algunas de las tensiones entre el gobierno mexiquense y la Federación, en la materia. La instrucción fue coordinarse con las autoridades estatales a fin de proteger y devolver la tranquilidad a los ciudadanos. El Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, señalaría, por su parte, que la existencia de fuerzas federales en las soberanías estatales no relevaba de responsabilidad a los estados.

Ante la crisis de inseguridad que se viene viviendo en el territorio mexiquense, el gobernador Ávila Villegas daría la bienvenida al apoyo y declararía que los verdaderos enemigos son las organizaciones criminales. Declaración impecable frente a la intervención que se veía venir. Era necesaria, sin embargo, había otros enemigos tan virulentos como los criminales a los que referirse, que no se han mencionado y que están en la raíz del problema con un sin fin de aristas complejas; enemigos de los que hay mucho que decir, más que investigar y mucho que analizar, estudiar y corregir. Difícil, ciertamente: impunidad, corrupción, intereses creados, negligencia, aquí no pasa, franco temor a las autoridades de primer contacto con las víctimas cuando de denunciar se trata, temor de éstas a ser perseguidas, falta de facilidades para realizar la denuncia y miedo, mucho miedo a represalias de los delincuentes y de los actores involucrados de la estructura institucional de impartición de justicia, además de averiguaciones mal integradas, juicios lentos, sentencias pospuestas. En suma, en la raíz podemos encontrar, a poco que se busque, descomposición social, hogares destruidos, instituciones desgastadas, ausencia de una cultura de la legalidad, falta de principios y valores en la formación de las nuevas generaciones para una sana convivencia; para concluir, un tejido social roto y un estado de derecho maltrecho.

Recuperar la tranquilidad y la confianza en la autoridad, en el vecino, en las instituciones, requiere de construir una ciudadanía formada cívicamente y de autoridades de todos los niveles comprometidas a plenitud con el estado de derecho: raíz del conflicto, también de la solución.