La Cueva de la Hidra

De pie

En un ambiente de corrupción e impunidad en el que la agenda impuesta a la sociedad por las organizaciones criminales infiltradas en los diferentes ámbitos de gobierno, dictan el qué y el dónde, cada noticia por grave, cruenta o escandalosa que sea, ya no nos sorprende, sólo aleja cada día más a la sociedad de sus autoridades; la desconfianza crece y las mujeres y hombres de a pie que no pertenecen a las audiencias informadas, vamos, a los grupos de interés, siguen con sus vidas, ciertas que es lo mejor y lo que les queda.

Ante los 43 normalistas desaparecidos, los hechos de sangre, los escándalos, los aciertos o desaciertos de los gobiernos, la fractura del PRD, los titubeos de los otros partidos, la mesa de diálogo del Politécnico, la licitación del tren a Querétaro, los secuestros, los balazos y más que forman parte de una realidad que los mexicanos atestiguamos y padecemos, muchos prefieren sumergirse en una programación de televisión, radio o redes sociales, evasiva, ver programas de violencia, telenovelas, shows sobre la degradación de otros, seguir las vidas de los rockstars, ver un partidito de futbol y, si puede, tener un rato de humor o de amor por pequeño que éste sea, además de las cervezas del fin de semana.

En medio de este estado de cosas, de la confusión, el hartazgo y el desinterés, el cambio de paradigma que se había construido con Las Reformas, quedó en el pasado –su viabilidad pende de Ayotzinapa– y, hoy, en lugar de ello asistimos a la destrucción del tejido social que ha quedado, con el cual se tendrá que reconstruir este país.

Son las mujeres y los hombres comunes, sin embargo, los que nos están mostrando el camino: seguir adelante a pesar de cualquier circunstancia. Salen diariamente a trabajar, a estudiar, a hacer lo que a cada quien toca para cumplir con sus hijos, con sus padres, construir familia y, de esta manera, comunidad. De entre esta gente buena, las mujeres son las que de manera destacada sostienen ese andamiaje social en su saber hacer: mandar a los hijos a la escuela, vacunarlos, ver tareas, trabajar, traer lo necesario al hogar y mantenerlo en pie. También están los jóvenes y los padres de familia con proyecto, los profesionistas que ejercen responsablemente, los vecinos solidarios, los pequeños y medianos empresarios que defienden la fuente de empleo y no se han dejado vencer; son todos estos mexicanos los que mantienen al país en pie, son los que a pesar de todo, saldrán fortalecidos de la crisis porque ésta los sorprendió despiertos, haciendo, estudiando, produciendo, construyendo ciudadanía, creando: de pie.